Una leguminosa poco tradicional, evaluada como cultivo de servicio en el semiárido cordobés

Con la introducción de esta nueva forrajera en el planteo agrícola buscan diversificar rotaciones para mejorar la productividad y recuperar los ambientes de la zona. Se trata de esparceta, también conocida como pipirigallo.

La Chacra AAPRESID Sur de Córdoba apunta a intensificar y diversificar rotaciones para mejorar la productividad y recuperar los ambientes de la zona. En ese camino testea esta leguminosa que destaca por su adaptabilidad y rusticidad.

Mediante un proyecto en el que trabajan mas de 20 productores de la zona, junto a especialistas de INTA y la FCA-UNR y empresas, buscan desarrollar modelos agrícolas que no solo maximicen la producción, sino que también promuevan la salud del suelo y la calidad ambiental.

Uno de los focos de trabajo apunta al testeo y la incorporación de cultivos de servicios (CS) como herramienta para la intensificación y diversificación de las rotaciones.

En esa línea, la Chacra, en colaboración con la Red de CS de AAPRESID, está experimentando con Onobrychis viciifolia, comúnmente conocida como esparceta o pipirigallo.

¿Por qué Onobrychis?
Además de sumar diversidad y cobertura viva a las rotaciones, las leguminosas de servicios son buscadas especialmente por su capacidad de fijar N de la atmósfera de forma biológica y aportarlo al suelo y a los cultivos siguientes, complementando así las necesidades de este nutriente en cultivos altamente demandantes, como el maíz.

Como en muchas otras regiones, la vicia venía siendo una de las vedettes de las “leguminosas de servicios” en la zona. “La elección de «esparceta» se basa en su rusticidad y su potencial de adaptación a zonas semiáridas – subhúmedas”, explicó Guillermo Rivetti, productor miembro de la Chacra.

Se trata de una planta perenne de talla media (entre 20 y 80 cm de altura), con numerosos tallos erectos, una raíz pivotante que puede llegar hasta los 2 m de profundidad y raíces laterales en las que se encuentran la mayoría de los nódulos de Rhizobium responsables de la fijación biológica de N.

En cuanto a su potencial como forrajera, tolera mejor las heladas y las sequías que otras leguminosas como la alfalfa o trébol, y además tiene alta calidad nutritiva (hasta 20% de proteínas brutas en floración). Sin embargo, desde la Chacra advierten que al ser una forrajera plurianual (3-5 años) que no produce mucha biomasa el primer año, se desarrolla mejor si está acompañada de un cultivo de invierno ese  primer año.

Como desventaja, tiene alta sensibilidad al anegamiento y por lo tanto, no se adapta bien a suelos arcillosos y con mal drenaje.

Los primeros testeos
La siembra de la «esparceta», se hizo de forma aérea con drone sobre un maíz en pie que venía de una  rotación soja / CS centeno – maíz y siguiendo un planteo nutricional  interesante: “es un lote con 35 ppm de fósforo (P), 1,5 ppm zinc y aportes de azufre. El maíz previo recibió doble fertilización con nitrógeno (N), como es la práctica usual en maíz, que en este caso se destinó al picado”, explicó Rivetti. 

La siembra tuvo lugar a principios de abril y las semillas fueron inoculadas con la misma cepa de bacteria que se utiliza en vicia”, precisó Rivetti.

Hasta el momento (recién se implantaron las primeras parcelas), el nuevo CS muestra una producción de biomasa prometedora y mayor adaptabilidad a condiciones adversas de la zona, especialmente en ambientes semiáridos-subhúmedos.

Sembrando con drones
Aunque la siembra con drones se ha revelado como una técnica interesante para la siembra de cultivos de servicios, no parece ser la opción óptima para la buena implementación de Onobrychis en ambientes subhúmedos, ni siquiera con los 100 mm que cayeron en el lote del ensayo en torno a la siembra.

Según Rivetti, “tanto para vicias como para Onobrychis, así como para centenos o triticales, el coeficiente de logro se mantuvo alrededor del 50%. Esto significa que la mitad de las semillas germinaron mientras que las otras murieron”.

“Esto reafirma la percepción de que las siembras aéreas en la zona son bastante erráticas, especialmente para las leguminosas, y que las siembras terrestres con sembradora siguen siendo la mejor alternativa.”, agrega.

El equipo de la Chacra seguirá evaluando y ajustando esta y otras prácticas para optimizar el rendimiento y la sustentabilidad, con un enfoque centrado en la innovación y la experimentación.

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