Tomate: una oportunidad para los cinturones verdes de la Región central

Pablo Asprelli es licenciado en genética, docente universitario e integrante del INTA, y vino a los mercados de abasto de Villa María y Río Cuarto para ayudar a productores y técnicos a potenciar el cultivo del tomate y a proponer usar semillas de origen nacional, de variedades públicas.

“Hoy por hoy estamos tratando de darle impulso a la producción hortícola regional y nacional a través del tomate en este caso con una oferta tecnológica novedosa y cercana”, dijo a modo de presentación de su charla.

¿Qué semilla de tomate son las más usuales en Argentina?

Por lo general la semilla es importada, casi toda la semilla viene de afuera. La producción esta sectorizada, lo que es la región de Cuyo produce la mayor parte del tomate que se procesa y envasa en el país ya sea en lata, cubeteado, salsas, kétchup, y la producción de tomate para mercado en fresco se da en los sectores de producción periurbana, lo que es La Plata, Mal del Plata, Salta, Santiago del Estero, Corrientes, ese tomate abastece a las distintas zonas del país en distintas épocas del año. La primera temporada sale del norte (Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Corrientes) en las fechas de abril/mayo, y el tomate mendocino está saliendo en enero/febrero. De esa manera quedan 6 o 7 meses de producción de tomate y el resto o se importa o se aguanta.

¿Cuánto consumimos los argentinos?

Entre 13 y 14 kilos por año por persona. Somos uno de los países más alto de consumo y el tomate es una de las 5 hortalizas más comercializadas, más cultivadas y más consumidas. Las otras cuatro son papa, lechuga, cebolla y ajo.

Limitantes para importar

Asprelli puntualizó que “el mercado de semillas argentino fue más o menos decente hasta los años 80, después ya hubo un cambio de paradigma en la producción que involucró híbridos como todo el paquete tecnológico que viene atrás. La punta del tomate híbrido la tomaron los países de primera línea mundial (Estados Unidos, Israel, Europa) pero la mano de obra siempre fue usada de países más alejados de esa línea. Entonces se terminó convirtiendo en un ´secuestro´ de lo que es la producción de semillas de tomate y a su vez tener amainado al productor, que va a depender de ese paquete tecnológico asociado a la semilla híbrida”.

Frente a este cuadro de situación y las limitantes –por diferentes motivos- para obtener semillas híbridas, el experto dijo: “nosotros lo que estamos promocionando en este momento es una semilla que no es híbrida, no es transgénica tampoco, sino que son materiales ´transgresivos´, que no necesariamente tienen que ser producidos por una semillera extranjera sino que se puede hacer en Argentina. El costo es más bajo que una semilla híbrida y el paquete tecnológico casi es dependiente del productor que lo puede hacer tanto agroecológicamente como por producción tradicional, y los rindes son similares, la calidad también.

¿Cuánto se ahorraría el productor en términos de costo?

Se estaría ahorrando aproximadamente un 15-20% en el insumo.

¿Y el sabor de ese tomate versus el híbrido?

Es mejor porque lo que estamos haciendo es seleccionar materiales en nuestro país, en nuestras zonas agroecológicas, entonces va a responder de acuerdo al clima que se encuentre. No va a ser una semilla hecha en Tailandia que se va a encontrar con un clima cordobés.

El tomate tiene cada vez menos gusto, ¿es un mito o es verdad?

El que comen ustedes sí, el que comemos nosotros no porque nosotros hacemos un tomate rico, que tiene muchos más azucares, tiene más ácidos orgánicos, más volátiles, más sabrosos, y a su vez combinamos eso con características nutritivas que tienen que ver con el contenido de vitaminas, de aminoácidos, de proteínas, de antioxidantes.

¿Crees que el tomate comercial es de menor sabor?

La cuestión es que este proyecto de producir semilla nacional, de buena calidad, de bajo costo y de propiedades nutracéuticas distintivas, no es competir con nuestra semilla sino mantener una inquietud por productos nuevos, productos novedosos y más nutritivos.

El tomate comercial no tiene tanto sabor porque justamente el paquete atrás del híbrido es cosecharlo cuando este empezando a madurar para que logre todo el tráfico desde, por ejemplo, Salta hasta Córdoba, sin arruinar la calidad. Al final del camino el tomate llega sano, pero sin gusto porque se cosechó verde. Entonces la producción regional o cercana a los centros de comercialización pueden mejorar la calidad del sabor de ese tomate porque transcurre menos tiempo desde el cosechado al mercado.

¿Perita y redondo son solo un formato o hay diferencias?

Son diferencias genéticas, no solo un formato. El tomate perita tiene que ver si es un perita para salsa que tiene que tener determinadas características de tamaño y de forma porque toda la cadena industrial requiere que por ejemplo las peladoras tengan un determinado tomate, las envasadoras también. El tomate redondo tiene que ver más con el empaque y el transporte, no tanto con la calidad de su producto porque el tomate para fresco se come directamente en fruta y el que se envasa puede permanecer un tiempo más envasado generando un stock.

¿Por qué el tomate cherry es tan caro en relación a los tomates redondos y/o peritas?

Son varias cuestiones. Una es que el tomate cherry se produce poco, hay muy pocos productores. Por lo general lo hacen como un cultivo alternativo, paralelo, para no desperdiciar algunos surcos que les quedaron preparados. A su vez, la colecta es manual y permanente, hay que cosecharlo 4/5/6 veces; el tomate es más chico por lo tanto se deshidrata más rápido, entonces el tiempo de durabilidad o de vida post cosecha es mucho menor que un tomate redondo o pera, simplemente por el tamaño y el grosor de la piel. El sabor es mucho más intenso porque los azucares, los ácidos y los compuestos que dan aromas se diluyen menos. El tomate redondo por ejemplo crece a una velocidad mucho más grande que la que acumula sustancias, el cherry como crece poquito tiene más tiempo para acumular y eso le da más sabor, más intensidad, mas aroma.

¿Por qué un productor de la zona debería enfocar –o al menos probar- con esta opción de tomate que ustedes están amplificando?

Es una razón de articular una cadena productiva en donde la participación sea más amplia, en donde existan alternativas de, por ejemplo, elegir el insumo, el proveedor. Y tener la opción también de ofrecer al consumidor un producto distinto, distintivo, independizándose de los precios internacionales, del paquete tecnológico que viene detrás y la capacidad de acceder mucho más fácil que es a través de una semilla en una empresa extranjera, esta producción de semillas se hace en argentina, se hace localmente, y estamos promocionando justamente eso: una nueva alternativa de producción no solo en rendimiento y en calidad sino también comercial y social.

¿Dónde se consigue la semilla que están sugiriendo usar?

Este año hicimos la semilla en Mendoza y hemos salido a promoverla en Córdoba a través de algunas plantineras. Todavía estamos haciendo los trámites de consolidación de la empresa, pero queríamos mostrarle al productor lo que estábamos teniendo.

Es una empresa privada por el momento, estamos tratando de articular con algunos sectores estatales para tener más llegada, mas entorno, mas marco nacional.

Está en Mendoza el Centro Nacional del INTA que se encargaría a través de la oficina de vinculación tecnológica acercar al productor, al sector privado y al sector público.

La producción de tomate en Argentina

De acuerdo a datos extraídos de “La producción de tomate en Argentina” de la Dirección Nacional de Agricultura perteneciente a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (2020).

El tomate (Solanum lycopersicum) es una planta herbácea mundialmente cultivada para el consumo de su fruto tanto en fresco como materia prima procesada para la industria, ya que permite una amplia variedad de productos derivados.

En términos de producción, según los datos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAOS), en 2019 la producción mundial total de tomate fresco alcanzó las 180.766.329 toneladas abarcando un área cosechada de 5.030.545 de hectáreas.

Los principales países productores son China, India y Turquía, sin embargo, los principales exportadores (en valores) de tomates frescos son México, Países Bajos y España, mientras que el mercado exportador de tomate para industria es liderado por Italia, China, España y Estados Unidos. Entre los importadores se destacan Alemania y Francia.

La producción promedio anual de tomate argentino de los últimos años se ubica en torno a 1.100.000 toneladas y 17.000 hectáreas productivas, aproximadamente un 60-70 % se destina a mercado para consumo en fresco y un 30-40 % para industria.

Nuestro país exporta pequeñas cantidades de tomate para consumo en fresco, siendo Paraguay el destino principal. Respecto al tomate para industria, Argentina es deficitaria y Chile e Italia son quienes generalmente cubren su demanda.

Las principales zonas productoras de tomate son las provincias de Mendoza y San Juan (región cuyana) Salta y Jujuy (región NOA), Corrientes y Formosa (NEA), Rio Negro, y Buenos Aires, provincia en la cual se destacan los cinturones hortícolas bonaerense y La Plata, Mar del Plata y Sur de Bs.As.

En estas regiones, las condiciones agroecológicas son propicias para el desarrollo del cultivo de tomate, donde las provincias del NOA y del NEA pueden producir en contra-estación respecto a la región Centro, lo que les permite ingresar a los principales mercados de consumo en momentos en que la oferta está limitada, logrando mejores precios. La excepción son las provincias de la Patagonia que, excluyendo Río Negro, tienen períodos cortos libres de heladas que impiden su normal desarrollo.

Por Claudia Sánchez (estudiante de la carrera de Comunicación Social – UNVM) y José iachetta (Redacción TodoAgro)

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email
Share on print
Print
Ir arriba

Noticias en tu email

Suscribite gratis a nuestro boletín informativo semanal de noticias agropecuarias.