Soja: se espera la menor cosecha en 14 años

En la zona núcleo, la cosecha de soja finaliza con un 7% menos de producción que el ciclo pasado y es la más baja de los últimos 14 años. A la hora de planificar la campaña 2022/23, la falta de agua y la volatilidad de precios condicionan las decisiones de siembra.

La siembra largaba en la región núcleo en octubre del 2021 con un  horizonte productivo que apuntaba a 16 Mt con ánimos de superar los 14,5 Mt que había dejado el ciclo anterior. Pero también lo hacía con la menor superficie sembrada en 14 años (4,45 M ha). La sequía y las heladas tempranas que afectaron al cultivo en momentos críticos dejaron fuera de juego a unas 185.000 ha. 

Al comienzo de la cosecha, los rindes estaban por el piso pero fueron mejorando consolidando un rinde promedio que supera en 0,5 quintales al del año pasado (31,6 qq/ha vs. 31,5 qq/ha). Sin embargo, éste no fue suficiente para salir del final de la tabla: Según datos recolectados por la BCR, la soja 2021/22 terminará con una producción de 13,5 Mt, 7% menos de producción que la campaña pasada. La más baja de los últimos 14 años de la región.

Con la cosecha de soja llegando a su fin, ¿cómo quedan los rindes en la región?
Los mejores rindes se quedan en el sudeste cordobés (Subzona V): 33,5 qq/ha (a pesar de estar 3 puntos por debajo de  la campaña anterior). Mientras que el centro-sur santafesino (Subzona I) finalizará con el promedio más bajo de la región: 30,2 qq/ha, casi 1 qq/ha por debajo que el año pasado. El rinde promedio del extremo sur santafesino (Subzona II) se ubica en los 32,3 qq/ha. En el noreste bonaerense (Subzona III) los rindes son 2 puntos  superiores al año pasado y promedian los 30,4 qq/ha y en el noroeste (Subzona IV) son 4,5 puntos superiores y finalizará con 32 qq/ha.

¿Qué se proyecta para la campaña 2022/23? “Las decisiones de siembra son muy inestables esta campaña”
“En Bigand no iniciamos la siembra de trigo porque la humedad no alcanza en muchos lotes. Por lo que podría reducirse aún más la intención de siembra (que hoy ya es un 15 % menor)”, reportaron los técnicos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Y agregan preocupados que esta campaña que se termina ha dejado a muchos productores con los balances en rojo por lo que piensan reducir costos a través del laboreo de los suelos, de la baja en el uso de tecnología y aumentando alrededor de un 20% la superficie de soja de primera.

En Bombal planifican una caída de 10% en la superficie de trigo y una suba de 10% en soja de primera. Desde Cañada Rosquín comentan que hoy no pueden definir la rotación 2022/23, ya que el porcentaje de cada cultivo va a variar en función si se producen lluvias o no por estas fechas. “Mañana (viernes 20) comenzamos a sembrar trigo donde se pueda pero vamos a suspender un 30% de lo programado por falta de agua a la espera de precipitaciones hasta los primeros días de junio. Si no llueve, la superficie del cereal podría ser menor a la campaña pasada y por ende se modificara la rotación”.

Esta problemática de falta de agua descripta para la zona núcleo, se manifiesta también en el norte de Santa Fe y en el  este de Santiago del Estero. En Córdoba la situación es parecida al año pasado. Están sembrando solo algunos lotes porque al resto le falta humedad.

Volviendo a la zona núcleo, en Marcos Juárez se estima un 25% menos de trigo, 5% menos de maíz temprano y un 20% más de soja de primera. Pero todo lo planteado al día de la fecha puede cambiar en función de las lluvias y los precios de mercado”. En Cañada de Gómez estimaban  una caída del 5% de trigo, una suba de un 20% en soja de primera  y un aumento del 15% entre maíz temprano y tardío. Sin embargo, advierten que esto ya está cambiando. “Estos días estuvieron revueltos, los precios a diciembre de trigo son muy buenos (365 U$s/tn) y se han licuado mucho el tema de costos: la urea ha bajado de 1400 u$s/tn a 1100  u$s/tns y algunos negocios se hacen por 1050 u$s/tn. Entonces recalculando los costos, los márgenes del trigo vuelven a interesar. Explican que productores que tenían lotes  preparados pero que no estaban convencidos en hacer trigo hoy lo harán. “Donde el agua esté puede aumentar el porcentaje de trigo y retroceder soja de primera que venía tomando fuerza en la planificación del último mes”. 

Reservas de agua en detrimento, y La Niña que continúa vigente
 La ausencia de precipitaciones generalizadas que se mantiene desde el inicio de mayo potencia el  desecamiento superficial y condiciona el avance de la siembra fina. Ingresamos en la época del año en la cual las precipitaciones son más escasas. Mayo es el último mes con posibilidades de proveer algún buen aporte pluvial previo al invierno, en especial sobre el oeste de la región, zona con menor humedad edáfica. Pero los pronósticos de corto plazo no prevén precipitaciones significativas o generalizadas en lo que resta del mes, por lo que será difícil cubrir los requerimientos de los perfiles para alcanzar niveles de humedad cercanos a los óptimos. Incluso, la evolución de las variables oceánicas y atmosféricas es consistente con las condiciones de continuidad de La Niña débil hasta el trimestre mayo-julio de 2022. Como si fuese poco, los modelos probabilísticos indican posibilidades que llegan a un 55% de contar con un evento Nina en la primavera 2022. Malas noticias para la campaña 2022/23: no solo nos espera por delante una Niña en el invierno, sino que, además, tenemos chances de contar con este evento en la primavera, disminuyendo la posibilidad de contar con agua a la salida del periodo invernal.

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