Sofía Orodá: el eslabón femenino de cabaña “El Porvenir”

Sofía Orodá integra el equipo líder que se mantiene en la cima del campeonato de la raza bovina Brangus desde hace siete años.

Durante siete períodos consecutivos, la cabaña El Porvenir de la raza Brangus obtuvo el premio al mérito que se otorga al establecimiento de mejor actuación en todas las exposiciones ganaderas realizadas a lo largo de cada año.

El logro es fruto de la pasión y el esfuerzo del sólido equipo que constituyó la familia Orodá en la localidad de Quilino, al norte de Córdoba, una zona netamente ganadera donde la agricultura no es viable por su aridez. Allí desde hace 15 años, nació esta empresa que, a modo de un mecanismo aceitado, llevan adelante Sofía junto a su padre, Walter y sus dos hermanos, Pablo, el veterinario y Elías, el ingeniero agrónomo, publicó Clarín Rural.

DE QUILINO, LOS LÍDERES EN GENÉTICA BRANGUS

En Quilino crían a los animales de élite, los que van a las exposiciones, las hembras donantes y el plantel de madres mientras que en otro campo cercano, en la localidad de Simbolar, hacen la recría de los animales que luego se venden en los remates. Además, siembran 1.500 hectáreas con soja, trigo y maíz en San José de la Dormida. Pero la pasión de la familia es, sin dudas, la genética bovina.

Desde su infancia, Sofía ha disfrutado la vida rural. Una vez que se recibió de contadora, en 2017, se dedicó plenamente a la empresa familiar. Ahora, a sus 30, divide su tiempo entre la oficina y el campo, ocupándose del detrás de escena de las pistas y corrales. “Tengo cero corazón de contadora, me ocupo de otras cosas de la cabaña como la administración, los registros, el armado de la información de los catálogos para las ventas, las relaciones comerciales, el trato con los clientes, todo el papeleo”, enumeró la joven en diálogo con Clarín Rural en la Exposición Nacional de Razas de Corrientes.

Ella conoce muy bien el negocio y puede identificar perfectamente a cada uno de los animales. “Voy al campo permanentemente, sé cuál es cuál, reconozco cuando una hembra es hija de otra solo con verla, es ojo y costumbre”, explicó.

Criar bovinos de la mejor genética del mundo implica un trabajo de mucho tiempo y precisión, es una tarea que podría definirse como artesanal.

“Desde la elección del padre y de la madre, desde la asignación del servicio, el cabañero “crea” ese animal, le brinda cuidados especiales permanentemente y se genera un vínculo. Y uno siempre tiene sus favoritos”, reconoce Sofía.

Por eso, cada vez que va a una exposición, donde se llevan a competir los mejores ejemplares, como en una final de la Premier League, no puede evitar la ansiedad.

“Sufro mucho cuando voy a las juras. Uno sabe todo el tiempo de dedicación y el esfuerzo que conlleva preparar un animal y llevarlo a una exposición, todo lo que hay por detrás, y luego eso queda a criterio de una sola persona que lo evalúa, obviamente es quien tiene la razón pero uno puede pensar diferente, y para uno siempre lo que tiene es lo mejor”, dice riendo.

GANADERÍA DE PRECISIÓN: DETRÁS DE LOS DETALLES

Para poder acceder al podio de la genética bovina, es necesario hacer un manejo muy ajustado de cada reproductor desde el momento mismo de la gestación que define en gran parte los resultados.

“La alimentación debe ser muy específica de acuerdo con la edad y la etapa de la vida del animal para que exprese todo su potencial genético, combinando con precisión pasturas, raciones, pelleteado, rollos, silo de maíz y micronutrientes según su requerimiento”, detalló la cabañera. “Esto es competir en fórmula uno, tenés que estar atrás de todos los detalles y darle la mayor calidad”, ejemplificó.

LA PREMIER LEAGUE

El nivel actual de la genética de la raza Brangus en Argentina es realmente muy alto, una especie de Premier League. “Es uno de los mejores del mundo si no es el mejor, es muy competitivo, hay muchas cabañas muy buenas”, destacó Sofía.

Tradicionalmente, El Porvenir hace dos remates anuales para vender sus animales: el 9 de julio de hembras de élite y el 12 de agosto de toros, donde llevan habitualmente unos 80 machos y 200 vaquillonas. Además, han vendido genética a Paraguay, donde la raza está bastante desarrollada, y están intentando poner un pie en Brasil y Uruguay.

“A veces participamos de un remate de élite más chico que se realiza a fin de año en La Rural de Palermo, vamos un conjunto de cabañas y vendemos alguna hembra de la mejor genética”, contó Sofía.

Según indicó, el secreto de las cabañas está en las hembras. “Hoy se están vendiendo muchos embriones, hay cada vez más hijas de esas vacas superiores, la genética está muy disponible, quien hace la diferencia es quien sabe cómo continuar eso que compró generación tras generación, y mantenerse en los puestos de arriba”, explicó la productora.

Además de llegar a tener animales premiados “es fundamental saber mantenerse después, mantener la consistencia de la sangre que es lo más difícil; nosotros siempre tratamos de estar en los más alto de la genética”, afirmó.

REPRODUCCIÓN ADELANTADA

En el establecimiento de Quilino los Orodá tienen 1.500 madres y unas 40 donantes que son las hembras de genética superior a las que les hacen transferencias y aspiraciones de embriones. Esta técnica, muy utilizada actualmente, permite ganar tiempo y multiplicar más rápido las mejores líneas, las vacas de élite, llegando a obtenerse 12, 15 o más terneros por madre al año, en lugar de uno como por la vía tradicional.

A través de una punzada, que puede realizarse cada 20 días, se le extraen los ovocitos a la vaca, sin estimulación ni agregado de hormonas, luego se fertilizan en laboratorio y a la semana se obtiene el embrión en condiciones de ser implantado en una vaca. En promedio, se logran seis embriones por punzada pero hay vacas que pueden dar 20 y otras uno solo. Entretanto, la vaca puede seguir su ciclo normal y preñarse, únicamente se limitan las aspiraciones entre el cuarto mes de preñez y el noveno cuando pare.

“Así se va logrando el avance y evolución de la genética en el país, como pasó en su momento con la inseminación artificial que permitió adelantar mucho tiempo también, hoy se utiliza la transferencia de embriones para obtener más descendencia de las mejores madres”, señaló Sofía.

Ser cabañero es una pasión pero también un negocio. ¿Es rentable? ¿Es seguro? “En un principio los números eran más finitos y lo que tratamos de hacer es darles cada vez más valor agregado a los productos para poder venderlos a un valor más alto y con eso hacer una diferencia. Pero te diría que es una cuestión más de pasión, uno lo hace porque le gusta más que por el tema netamente económico”, expresó la productora.

De todas maneras, “en los últimos cuatro años ha ido mejorando mucho, la ganadería se está dando cuenta de que tiene que ser más eficiente y se está invirtiendo más en genética”, detalló. Quienes lo hacen y empiezan a usarla pueden llegar a obtener un resultado un 15% a 20% superior en las mismas condiciones, según la cabañera. Asimismo, “a la gente que vende terneros comerciales con muy buena genética le están pagando un plus de un 5% a 6%”, remarcó.

En el mundo de las cabañas bovinas hay mucha competencia y entre ellas tratan de diferenciarse ofreciendo ventajas en las condiciones de venta de un remate. “A veces, para el comprador, la financiación termina siendo el atractivo más que la calidad de un animal respecto de otro, eso pasa mucho hoy: algunas venden más caro pero a seis meses libres, sin interés, y hay productores que prefieren comprar en cuotas”, explicó la contadora.

Por otra parte, estos animales constituyen un resguardo de valor y por ese motivo se suelen pagar cifras altas por ellos. “La vaca te lo termina devolviendo porque a nivel país siempre fue muy estable, se dice que con las vacas te puede ir mejor o peor pero que nunca te vas a fundir”, apuntó Sofía.

Por: Redacción Agrovoz

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