¿Se inicia un proceso de desamor con la soja?

El maíz sigue sumando adeptos en cada nueva campaña y ésta próxima no será una excepción. Mayores problemas frente a malezas, menor progreso genético y retenciones son las principales variables que le vienen jugando en contra frente al cereal. Por si no fuera poco, comparando ambos cultivos, en los últimos 10 años el rinde del maíz creció casi el doble.

Aunque el mercado y sus precios en cada previa de campaña gruesa es la variable que continúa teniendo la mayor incidencia en las decisiones de producción, hay cada vez más factores que hacer repensar al productor su decisión de siembra. El maíz sólo como estrategia en la rotación ya deja de ser tal y pasa a convertirse en el principal negocio de la empresa agrícola de muchos productores que comenzaron a apostar al cereal desde hace un par de campañas.

En este contexto, un reciente informe de la BCR indicó que en los últimos 10 años, el rinde del maíz creció casi el doble que el de la soja en la región núcleo. Es así que el rinde promedio del maíz subió 27 qq/ha y el de la soja solo 6.

Estos números vienen a confirmar aquellas suposiciones sobre las limitaciones que ha tenido la soja en comparación al maíz durante los últimos años, y que parece una tendencia que tiene margen para ampliarse aún más de cara a próximas campañas, ya que la genética sigue acompañando mejor la evolución del cereal por sobre la soja.

“El maíz le saca una vuelta de ventaja a la soja”, dicen los ingenieros del oeste de Córdoba que reportan a la BCR sobre las decisiones que están por tomar muchos productores en la región. Y no están muy equivocados: al tomar la rindes promedios de la región y tratar de moderar el efecto del clima en la serie, los resultados muestran lo anteriormente descripto, que los rindes maiceros crecieron casi el doble que los de soja.

Para llegar a este dato, la Bolsa de Comercio de Rosario trabajó con la recta de regresión para limitar la variación climática. “Al observar la tendencia, la diferencia de pendiente salta a la vista: en 10 años el rinde del maíz creció 27 qq/ha; la soja solo 6 quintales. El maíz creció en 10 años casi un 35%; la soja, poco más del 18%. De ahí que se pueda concluir, que los rindes del maíz crecieron casi el doble (1,9) que el de la oleaginosa en el periodo analizado. La formación del rendimiento depende de múltiples variables, pero es notorio la mejora genética y la respuesta a la inversión tecnológica que muestra el cereal”, destacó.

Los puntos más débiles de la soja
Menores márgenes netos frente al maíz, coinciden en señalar en la región. Es que los márgenes reflejan todas las demás problemáticas: malezas, menor progreso genético y retenciones. En Bigand dicen: “los maíces logran con facilidad 100 qq/ha. Con fertilización balanceada logran 120 qq/ha, cuando en soja  estamos estancados en techos de 45 a 52 qq/ha. Se suman los problemas de malezas difíciles, tratamiento con fungicidas, para EFC (enfermedades de fin de ciclo) y casi 2 aplicaciones contra insectos… Todo esto aumenta costos de producción”.

En Pergamino lo explican así: “la soja está muy agredida por la alta presión de malezas. Especialmente, yuyo colorado y en menor medida Rama Negra. En la campaña 2020/21, la sequía la afectó muchísimo. Que haya posibilidades de tener otra “Niña” renueva esta amenaza”.  En Cañada Rosquín señalan la carga fiscal: “el principal punto son las retenciones: la de soja casi triplica a la de maíz. Sumados a los impuestos posteriores, posicionan al sistema agrícola en una actividad de alto riesgo, en especial para el pequeño productor”.

Las encuestas de esta semana que lleva adelante la Bolsa de Comercio de Rosario siguen afirmando una caída para la próxima siembra de soja de entre un 5 y un 10% de área para la región. 

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