Rendimientos actuales y alcanzables en soja y maíz ¿Cuál es la brecha de nutrientes en Argentina?

Para poder satisfacer la demanda creciente de alimentos en los próximos años es necesario aumentar el rendimiento alcanzable de los cultivos, lo que implica un 70 a 80% de su rendimiento potencial. Para lograrlo, achicar las brechas de nutrientes es esencial.

Para el año 2050 se prevé un incremento del 50% en la demanda de alimentos debido al aumento poblacional, el crecimiento económico y cambios en las dietas. Para poder satisfacer esta demanda creciente de alimentos es necesario aumentar el rendimiento alcanzable de los cultivos, lo que implica disminuir la brecha entre los rendimientos actuales y los alcanzables.

Entendiéndose al rendimiento alcanzable como el 70-80% del rendimiento potencial, siendo un objetivo razonable para productores con acceso a mercados, tecnología e información.

Uno de los factores que explica la brecha de rendimientos es la brecha de nutrientes. La misma está relacionada con el nivel de utilización de fertilizantes y con el uso sustentable del recurso suelo.

El presente informe se desprende de un trabajo sobre brechas de nutrientes para distintos cultivos realizado por la Universidad de Nebraska-Lincoln en colaboración con IFA (International Fertilizer Association), basado en los planteos productivos relevados por el ReTAA de la Bolsa de Cereales, quien publicó este trabajo.

El mismo se enfoca, particularmente, en el análisis de la brecha de nutrientes en los cultivos de maíz y soja.

A continuación, se presenta el análisis de las brechas de nutrientes con sus respectivos componentes para los cultivos de maíz (incluye maíz temprano y tardío) y soja (incluye soja de primera y segunda). Los valores corresponden al promedio de 3 campañas (2016/17, 2017/18, 2018/19).

Brecha de rendimientos y nutrientes: caso maíz
El maíz es un cultivo con elevados requerimientos nutricionales y alta capacidad de respuesta a la fertilización. Se presenta el análisis de la brecha de nutrientes a partir del balance parcial de nitrógeno y fósforo.

Rendimiento promedio actual y extracción de nutrientes
En el mapa 1 se presenta el rendimiento promedio de maíz de las campañas 2016/17, 2017/18 y 2018/19, e incluye maíz temprano y tardío. El rendimiento promedio a nivel país fue 7,8 toneladas por hectárea.

Tomando los datos de rendimientos regionales y afectándolos por el índice de remoción (IPNI) se obtuvo la cantidad de nutriente extraído por el cultivo a nivel región y país.

Aporte de nitrógeno
La fertilización nitrogenada es fundamental en el cultivo de maíz, está involucrado en el proceso de fotosíntesis pero, sobre todo, asegura una alta productividad. En el mapa 2 se observa la dosis promedio de nitrógeno aplicado en las tres campañas, que a nivel país fue de 59 Kg N/ha.

Balance de nitrógeno
Considerando la extracción por cosecha, se realizó el balance parcial (mapa 3) concluyendo que el maíz tiene un balance parcial negativo de 35 kg/ha de nitrógeno. Los balances más negativos de nitrógeno se pueden observar en el norte y oeste del país.

Aporte de fósforo y balance
La respuesta del cultivo de maíz a la fertilización fosfatada depende del nivel de fósforo en el suelo y, a su vez, es afectada por factores propios del suelo como la textura, la temperatura, el contenido de materia orgánica y el pH. El fósforo presenta una reducida movilidad, por lo tanto, la fertilización suele realizarse de manera localizada antes o durante la siembra, para que esté disponible desde la implantación del cultivo.

En el mapa 4 se observa la dosis promedio de fósforo para las tres campañas, siendo la misma a nivel país de 12 Kg P/ha. Considerando la extracción por cosecha, se realizó el balance parcial (mapa 5) concluyendo que el maíz tiene un balance parcial negativo de 9 kg/ha de fósforo.

Al igual que en nitrógeno, el balance de fósforo más negativo se observa en el noroeste de las zonas climáticas analizadas.

Teniendo en cuenta los resultados de balance parcial para ambos nutrientes en el caso de maíz, para cerrar la brecha de rendimiento, con un rendimiento alcanzable* estimado en 10,1 t/ha, se deberán adicionar** 119 Kg N/ha y 12 Kg P/ha.

Se presenta un análisis de las brechas de nutrientes parciales en el cultivo de maíz temprano a escala de nivel tecnológico.

Se calcularon los rendimientos promedio de maíz temprano por nivel tecnológico (gráfico 2) y las dosis de nitrógeno y fósforo (gráficos 3 y 4). Se puede observar que hay una relación directa entre el nivel de tecnología, las dosis de nutrientes aplicadas y los rendimientos obtenidos.

Los gráficos 5 y 6 muestran los balances parciales para ambos nutrientes para los tres niveles, que resultan todos negativos. Este análisis da cuenta de la importancia de trasladar planteos de baja tecnología hacia los de media/alta como punto de partida para el cierre de las

brechas tecnológicas; y también la necesidad de seguir mejorando los niveles de fertilización en todas las escalas para cerrar las brechas de nutrientes y de rendimiento.

Brechas de rendimiento y nutrientes: caso soja
La soja responde a la fertilización fósforo-azufrada. El aporte nitrogenado lo brinda la absorción y fijaciónbiológica, por lo tanto la fertilización se realiza principalmente para aportar fósforo y azufre.

Estos elementos son importantes debido a que en condiciones de estrés le brindan al cultivo un carácter protector. Una deficiencia de estos puede afectar la formación del área foliar y, por lo tanto, disminuir la cantidad de radiación acumulada, su crecimiento y la producción de fotoasimilados repercutiendo negativamente en el estado general del cultivo.

Rendimiento promedio actual y extracción de nutrientes
En el mapa 6 se presenta el rendimiento promedio para las tres campañas (2016/17, 2017/18 y 2018/19), que incluye soja de primera y segunda.

El rendimiento promedio fue de 3 toneladas por hectárea. A partir del mismo y con los datos obtenidos de IPNI se calculó la extracción.

Aporte de fósforo y balance
En el mapa 7 se observa la dosis promedio de fósforo para las tres campañas. La misma a nivel país fue de 5 Kg. P/ha. Considerando la extracción por cosecha, se realizó el balance parcial (mapa 8); concluyendo que el cultivo de soja tiene un balance parcial negativo de 11 Kg /ha de fósforo.

Por lo tanto, si se quiere cerrar la brecha de rendimiento en soja, sin comprometer la calidad del suelo, obteniendo un rendimiento alcanzable* de 3.5 t /ha, se deberá adicionar** 14 Kg P/ha.

Balances por nivel tecnológico: caso soja de primera
Se presenta un análisis de las brechas de nutrientes parciales en el cultivo de soja de primera por nivel tecnológico. Considerando al nivel de tecnología como los insumos aplicados y las prácticas de manejo empleadas.

Se tomaron los rendimientos promedios por nivel tecnológico (gráfico 7) y se afectaron por el índice de remoción (IPNI), obteniéndose la cantidad de fósforo extraído por el cultivo. En el gráfico 8 se observa que el nivel tecnológico alto presenta mayores dosis promedio de fósforo aplicado.

Por otro lado, en el gráfico 9 se puede ver el balance parcial de fósforo por nivel tecnológico para soja de primera. El mismo se calculó como los ingresos por fertilización menos las salidas por extracción de grano cosechado.

Como en el caso del cultivo de maíz, los tres niveles tecnológicos presentaron un balance parcial de fósforo negativo. A pesar de que el nivel tecnológico alto presentó una mayor incorporación de fósforo por dosis más altas, los rendimientos fueron mayores y por lo tanto la extracción y salida de nutrientes. De esta manera, el balance fue negativo, lo que indica que se debería seguir incrementando las dosis aplicadas.

¿Cómo podemos cerrar la brecha de nutrientes y por lo tanto la brecha de rendimientos?
En base al trabajo conjunto de la Universidad de Nebraska-Lincoln con IFA (International Fertilizer Association) y la Bolsa de Cereales, se arriba a las siguientes conclusiones:

• Argentina puede intensificar su producción en los próximos años con el fin de posicionarse como un actor principal en la oferta global de alimentos. Sin embargo, no hay intensificación sin atender previamente las brechas.

• Si bien en los últimos años el aporte de nutrientes ha mejorado, la aplicación actual de fertilizante no es suficiente para compensar la extracción de los mismos vía cosecha de granos.

• Con los rendimientos que se obtienen actualmente, para alcanzar la neutralidad de los balances de nutrientes es necesario incrementar las dosis de fertilización.

• Los rendimientos actuales están limitados por las dosis de fertilizantes aplicados, por lo tanto, para cerrar la brecha de rendimiento entre los actuales y los alcanzables, las dosis de fertilización deberían ser aún mayores. Esta aumento de la fertilización debe ser acompañado con otras prácticas de manejo, como mejor control de malezas y enfermedades, ajustes en fechas de siembra, etc.

• En la medida que planteos tecnológicos bajos se trasladen hacia planteos de media y alta tecnología la brecha tecnológica disminuirá, y consecuentemente las brechas de rendimientos.

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