¿Qué plagas se harán sentir en un escenario escaso de lluvias?

Con una Niña bien instalada por tercer año consecutivo en la zona central del país, las prospectivas analizadas indican que hay por lo menos tres plagas con importantes probabilidades de ataques sobre cultivos extensivos durante esta nueva campaña gruesa.

El sistema Plagalerta, que quincenalmente evalúa y da aviso de ocurrencia de plagas basado en capturas de polillas en trampas de luz y feromonas, indica en su análisis prospectivo (basado en datos actuales, elaborado teniendo en cuenta antecedentes climáticos pasados y los pronósticos futuros), que serán las arañuelas, trips y algunas orugas como la bolillera, las que se harán notar en esta campaña.

Si bien el sistema no reemplaza el monitoreo de campo, ya que cada lote es distinto, ofrece datos para proyectar en mayor o menor medida las probabilidades de que una plaga de lepidópteros afecte los cultivos. Habiendo asesores que relatan la situación en cada región, el informe se completa con referencia a otras plagas que puedan estar ocurriendo.

Ya en muchas zonas que sembraron soja se está observando un primer ataque de esta oruga bolillera. Las cortadoras no tuvieron el protagonismo de años anteriores, aunque aún queda mucho por sembrar.

“El panorama climático por otra parte no es alentador, ya que, de acuerdo a los modelos dinámicos y estadísticos, en promedio, en el trimestre noviembre-diciembre-enero 2022/2023 (NDE), hay 86% de probabilidad de que se mantengan las condiciones Niña. Esto sumado a las bajas temperaturas incluyendo las heladas tardías, hace que las plagas vengan retrasadas en la primera etapa”, expresaron desde la empresa Halcón Monitoreos.

El reporte elaborado por Daniel Igarzábal y Laura Britos, destaca además que “la mayoría de las especies de orugas cortadoras son la primera preocupación para las siembras mas tempranas. Las polillas se capturan en otoño y las larvas recién harán daño en primavera. Si se comparan las capturas de los últimos 3 años en la trampa del norte de La Pampa, se puede observar que las especies de cortadoras sumadas en la zona endémica han mermado en su abundancia en cuanto a caídas en trampas de luz. Esto también se viene reflejando en campo, donde los ataques a girasol no fueron relevantes en lo que va del año”.

En lo que respecta a la siembra de soja, alertaron que “ante la llegada del grueso de la siembra del cultivo y con suelos que vienen arrastrando déficit de humedad, aunque llueva, la reserva no será suficiente y tendremos plantas estresadas. Con esta situación la plaga a monitorear es sin duda la oruga bolillera”.

Ante este escenario, hicieron hincapié en 3 aspectos a considerar. “Es más difícil de monitorear ya que se encuentra protegida por los folíolos cerrados de plantas en estrés. Además, los daños en las primeras etapas fenológicas son de mayor gravedad ya que afecta el ápice de crecimiento y con ello la futura productividad. Muy baja población (1 a 2 por metro cuadrado, producen mermas importantes de rinde en las primeras etapas vegetativas). Por último, destacan que los tratamientos que se efectúan en un estado fenológico solo afectaran las larvas que estén presentes. El siguiente estado fenológico no estará protegido”.

A pesar de las bajas temperaturas la bolillera ya se ha presentado en sociedad este año, en algunas localidades con capturas de importancia en trampas de feromonas. “Ya está presente en todo el núcleo sur, en general con bajas capturas influenciadas posiblemente por las bajas temperaturas nocturnas, pero hubo picos importantes en algunas localidades como Riglos, donde las capturas rondan las 100 polillas. Pero en la zona central, los datos de trampas de luz anuncian que puede haber un ataque importante en noviembre y diciembre ya que las capturas fueron muy importantes en octubre, como en Calchín en el centro de Córdoba. Esta primera generación de primavera también se detectó en otras localidades como Marcos Juárez, Adelia María en  el sur de Córdoba y en El Trébol, en el centro de Santa Fe”, comentaron desde Halcón Monitoreos

Por último, subrayaron que los suelos duros y secos dificultan la emergencia de pupas de bolillera, pero una lluvia va a favorecer la salida de las polillas. “Por tanto, si ocurriera una lluvia de 20 mm o mas y las temperaturas nocturnas aumentan, dependiendo de cada lote y su manejo, hay grandes posibilidades de un ataque de bolillera en toda la zona central”.

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