¿Qué mueve la aguja en el uso de los fertilizantes?

Estamos en las puertas de una nueva campaña agrícola con características muy particulares en cuanto a precios de commodities, de insumos y de fertilizantes. En el último año los precios del maíz, soja y trigo han subido un 27%, 25% y 63% respectivamente y la Urea y el Fosfato diamónico (PDA) 150% y 111%.

Estas subas desproporcionadas entre precios de insumos y productos han causado un fuerte deterioro de las relaciones insumo / producto.

Hablando de trigo, hoy se necesita vender 4,28 toneladas para comprar una tonelada de PDA cuando hace 1 año eran 3,26 toneladas y hace 2 años 2,12. Necesitamos vender un 31% y un 55% más de trigo que hace un año para comprar una tonelada de PDA y Urea respectivamente.

En maíz, el deterioro de la relación insumo / producto llevó a que hoy necesitamos vender un 69% y un 100% más de Maíz que hace un año para comprar una tonelada de PDA y Urea respectivamente.

Este contexto hace que sea un excelente momento para repasar algunos puntos relacionados al uso eficiente de los fertilizantes.

El muestreo de suelos en un año como este es clave. Solo en el 30% de los lotes se hacen análisis. Con un costo que ronda entre 1 y 3 dólares por hectárea podremos tener un diagnóstico de fertilidad del lote o ambiente. Con esa información y el rinde esperado, podremos decidir en qué ambiente fertilizar más y donde menos. De no hacer esto y utilizar una dosis fija estaremos sobre fertilizando o sub fertilizando zonas del lote innecesariamente.

En zonas donde podemos tener alguna lluvia en invierno se puede partir la fertilización nitrogenada para los cultivos de fina. Por otro lado, en otras zonas donde las lluvias invernales son muy erráticas, conviene poner todo el nitrógeno bien cerca de la siembra para asegurarse que el cultivo cuente con dicho nutriente en el momento que lo necesita.

Es recomendable incorporar los fertilizantes nitrogenados para no tener pérdidas que pueden producirse cuando lo aplicamos al voleo ya que, al ser móvil en el suelo, el nitrógeno, es muy susceptible a sufrir volatilización. Este detalle impacta mucho más en verano que en invierno por el aumento de la temperatura y humedad ambiente. Para contrarrestar este efecto existen fuentes de nitrógeno protegidas que logran disminuir las pérdidas de nutriente por esta vía.

Realizar una minuciosa y correcta regulación de la sembradora y fertilizadora para aplicar solo el fertilizante que queremos aplicar y no sobre o sub aplicar es también muy importante.

Hoy más que nunca conviene fertilizar de manera variable tanto a la siembra el fósforo como después de la misma el nitrógeno. La tecnología está ampliamente disponible en el mercado y cada día son más los contratistas que tienen la capacidad de prestar este servicio de manera eficiente y certera. Es importante contar con una buena ambientación de los lotes para que esta tecnología realmente aporte valor. Existen varias herramientas que podemos utilizar para obtener una buena ambientación. Estas son las imágenes satelitales, los mapas de rendimiento y otros mapas como los de altimetría o conductividad del suelo. Con todos estos datos podremos definir de 2 a 3 ambientes por lote para trabajarlos de manera diferente según el potencial productivo. Como en cada ambiente el potencial del cultivo es distinto podremos variar la dosis de fertilizante según el rendimiento esperado.

El control de malezas también es central en estos años de fertilizantes caros ya que lo que menos queremos es que las malezas utilicen los nutrientes que deberían usar los cultivos.

El impacto de los cultivos de servicio o cultivos de cobertura en la nutrición del cultivo de cosecha posterior ha sido muy estudiado durante los últimos años en nuestro país. Como escribió el investigador del INTA Cristian Álvarez el 1 de mayo de este año para el diario La Nación, las coberturas de gramíneas o leguminosas mejoran la fertilidad física, química y biológica de los suelos, ayudan a controlar malezas y fijan o secuestran diferentes nutrientes en biomasa aérea y radicular como nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S), Carbono (C). Los niveles de nutrientes que capturan del suelo o fijan de la atmósfera (Nitrógeno) estas especies pueden alcanzar los 50-150 kgs de N por ha, 3-12 kgs de P por ha, y 4 a 15 Kgs de Azufre por hectárea dependiendo de especie, nivel de producción y momento de corte.

Álvarez también sostiene que el antecesor vicia villosa puede sumar entre 3 y 20 qq/ha de Maíz y entre 4 y 7 qq/ha en soja vía el aporte de nitrógeno que hace al suelo por la fijación biológica de nitrógeno atmosférico.

Está muy claro que estamos en un año donde debemos ser muy cuidadosos al momento de invertir en insumos que son relativamente caros, como los fertilizantes. Claramente no es el año para fertilizar mucho más de los nutrientes que pensamos extraer con los cultivos, pero no olvidemos que los años donde las relaciones de precios son buenas (como ocurrió en el 2020) debemos aprovechar el contexto para no solo reponer nutrientes sino incluso construir niveles más altos de nutrientes en los suelos.

Por Fundación Producir Conservando

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