Postales del fuerte golpe productivo que está recibiendo el maíz

Muchos lotes atraviesas cuadros de sequía que serán muy difíciles de revertir y podrían sumarse más. Se esperan algunas lluvias con grandes diferencias de registros y se prevé que no serán suficientes. Muchos productores ya reflejan en las redes la dramática situación del cultivo.

Desde el domingo hasta el próximo miércoles se proyecta un probable desarrollo de lluvias y tormentas sobre la principal región productiva del país. “Los fenómenos serán aislados y erráticos con grandes diferencias de registros en zonas muy acotadas”, destacan los asesores meteorológicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Es que son alrededor de 50 mm los que se necesitan para aliviar la situación de stress termohídrico de la región. Ingenieros y productores del área en todo momento hablan de las lluvias del fin de semana. Hay una enorme expectativa: “si se dan, mejoraría todo”, dicen. Pero, ¿va a llover? Sí, el problema es que no será lo que se espera.

El Dr. Aiello (BCR) afirma que “los próximos diez días no aportarán una oferta de agua que satisfaga los requerimientos de la región núcleo. El primer día del 2022 aumentarán las condiciones de inestabilidad y pueden desarrollarse algunos fenómenos menores pero muy puntuales y poco generalizados en cobertura y volumen”. La NOAA proyecta hasta el 8 de enero para la región central 5 a 15 mm con los mayores concentrados sobre el norte de La Pampa, lluvias que se han concretado desde la tarde del día 29, y que indican que el pronóstico tendería a cumplirse.

Lamentablemente, de cumplirse este pronóstico, el mayor grado de sequía que en este momento afecta al 27% del área pasaría a dominar sobre el 62% de la región. Esta es la situación que está poniendo nervioso al sector: en el corto plazo no hay a la vista una salida favorable de esta situación de grave estrés termohídirico.

Javier Re, muestra lotes de maíces en Crispi, Santa Fe.

Punto de giro para la campaña: ante las puertas de un gran golpe productivo en la región
El cultivo que más preocupa ahora es el maíz. El 75% de los suelos de la región núcleo ya está en condiciones de escasez de agua y sequía y el cultivo atraviesa su período crítico, según datos aportados por los ingenieros que notifican a la BCR.

Los asesores están muy preocupados, sin el efecto de la napa de años anteriores el agua de los suelos se agota: los maíces se están manteniendo con las últimas precipitaciones importantes, las de noviembre, ya que en la mitad este de la región las lluvias mensuales de diciembre no llegan a los 50 mm.

Maíz de primera: siembras tardías, las de menos chances
El cultivo tiene diferentes estrategias para sortear el efecto de las temperaturas extremas y la falta de agua: acartuchamiento de hojas y removilización del nitrógeno de las hojas inferiores (amarillamiento y secado foliar), priorizando la formación del grano. Sin embargo, ya se evidencian síntomas como reabsorción de granos y fallas en el cuajado. Es por eso que ya hay pérdidas de rindes.

La situación de algunos lotes de maíz en Suipacha, Buenos Aires

Los asesores diferencian entre las siembras de septiembre y octubre. “Los cuadros de septiembre están aguantando. Se están manteniendo con lo que queda de las lluvias de noviembre. La seca los agarra con el periodo crítico avanzado. Sí van a resentir el peso de los granos”. Los más problemáticos son los de octubre: “comienzan el periodo crítico muy estresados y se afectaría el cuajado, es decir el número de granos” explican en Corral de Bustos.

En el este, ya hay pérdidas de rindes maiceros y lotes perdidos por el calor extremo
En el este, diciembre dejó menos agua y en Cañada Rosquín ya estiman pérdidas de un 20 a 25%. “Los sembrados entre fin de agosto y el 15 de septiembre, que están en mejores condiciones, pueden llegar a rendir de 80 a 90 qq/ha, alguno más, pero el año pasado rindieron 130 qq/ha. Los sembrados en octubre están muy complicados. Ya estiman rindes de 60 a 80 qq/ha. Allí, explican: cuando se producen temperaturas tan altas, la removilización (del nitrógeno de hojas basales) no se produce y se empiezan a quemar las hojas debajo de la espiga. Por lo tanto, termina el ciclo del cultivo. Y agregan: en muchos lotes de establecimientos mixtos ya hay lotes que por esta causa se van a picar para tambo”.

La Pelada, centro de Santa Fe

En Bigand “los maíces han granado muy bien, hubo buen cuajado, por lo tanto, los más adelantados solo perderían peso de mil, pero los más atrasados, tendrían fallas en la formación de granos”.  En Teodelina “los maíces están sufriendo. El stress es muy grande. Comienzan a perderse las hojas inferiores”, dicen los ingenieros.

¿Qué pasa con la soja?
El 15% de la soja de primera está regular: son los lotes sembrados más tarde o los cultivados en suelos de inferior calidad o los más enmalezados. La mayoría de los lotes de la región núcleo se encuentran en floración y unos pocos comienzan a formar chauchas. Por las altas temperaturas, el cultivo durante el día cierra sus estomas y detiene su crecimiento. En Cañada Rosquin las plantas miden de 30 a 40 cm. En la región se ven lotes con manchones por estrés termo-hídrico. Hay pérdidas de hojas inferiores y aborto de flores. Aumenta la preocupación por la escalada de las plagas asociadas a la sequía, como arañuelas y trips  En Pergamino hay una alta presión de oruga bolillera, “no la podemos parar”, dicen. En unos días más el cultivo ingresará en su etapa más crítica, por lo que la demanda de agua será mayor. De continuar con la sequía no habrá vuelta atrás: el potencial de rinde se reducirá.

La soja de segunda está perdiendo plantas
La gran extracción de nutrientes y agua por el trigo sembrado anteriormente dejo con poca humedad a la oleaginosa de segunda. Si bien el consumo de agua es bajo, ya que el cultivo está en etapas vegetativas, hay lotes que se ven con manchones más deteriorados y pérdida de área foliar y muerte de plantas. Por la falta de agua y las altas temperaturas se ven nacimientos desparejos. En Teodelina, en el suelo se midieron 50°C, por lo que la soja nace y se quema. Hacia el sureste de Santa Fe, como en Bigand, y noreste bonaerense, como Pergamino, las lluvias de mediados de diciembre permitieron darle un empujón al cultivo, por lo que se la ve menos dañada. Al igual que la de primera, solo una lluvia por estos días detendrá el deterioro del cultivo.

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