¿Por qué los apicultores necesitamos una “Junta Nacional de la Miel”?

Desde hace varios días se vienen publicando notas en distintos medios acerca del “despegue”de la apicultura; “record de exportaciones” y “recuperación del sector” son términos leídos en la prensa, al punto que, al caminar por las calles de su pueblo, la gente se congratula con los apicultores por tantos éxitos.

Estas excelentes noticias provienen del “Área Apícola” de la Secretaría de Agricultura Pesca y Alimentos de la Nación, desde donde también se habla de “…las políticas de estado que acompañaron este proceso…” (¿?) Y son publicadas en su boletín mensual.
Hoy observamos con asombro cómo se entusiasma a futuros potenciales apicultores que no dudarán en invertir sus ahorros en esta actividad y que posiblemente vean caer sus expectativas ante futuras “crisis” en las que seguramente la variable de ajuste será nuevamente el precio de la miel. No olvidándonos que hoy, con un precio apenas superior a los $3 apenas cubrimos nuestros costos de producción.
Todo esto no hace mas que encrespar hasta al apicultor mas distraído. Lo que hace la SAGPyA con estos impactos mediáticos es disimular su ineficacia para resolver los coletazos de la mal llamada “crisis de los nitrofuranos”.

¿Alerta sanitario o maniobra comercial?
La jugada de los compradores de miel europeos y sus socios nacionales consistió en lo que en términos del comercio exterior se conoce como “maniobra paraarancelaria encubierta”. Utilizando la buena fe y la exigencia de los consumidores del hemisferio norte como argumento, se han desarrollado métodos analíticos para la detección de residuos en alimentos que superan lo imaginable, pero claro, se los utiliza con otros fines no tan santos.

Por ejemplo, para el caso de la miel, hasta hace tres años atrás se consideraba 10ppb (partes por billón) como máximo admisible para el caso de algunos antibióticos. Esos 10ppb eran lo “detectable” hasta ese momento. Pero con el desarrollo de nuevas técnicas analíticas de laboratorio el nivel máximo detectable se llevó a 0,3ppb. ¡Si, 0.3 partes por billón.
Los especialistas aseguran que estos valores tan infinitesimales pueden ser muy variables. Esto significa que una misma muestra que se analice nuevamente puede variar de 0.3 a 0.5 o arrojar  valores indetectables y considerando estos niveles no presentan peligro alguno para la salud humana.

Es de destacar también que cuando nos referimos a la supuesta contaminación de mieles argentinas en Europa, nos referimos a los nitrofuranos, conocido antibiótico de amplio espectro que se utiliza en medicina veterinaria pero también en humanos. Aun así, ninguno de los medicamentos autorizados por el SENASA para apicultura contiene en su formulación este elemento. Está prohibida su utilización en animales cuyo destino sea para consumo humano y no se tolera su detección en alimentos.

 Por ese motivo, cuando los organismos sanitarios de un país detectan un alimento contaminado emite al país de origen del producto lo que conocemos como “alerta sanitario”; estos son comunicados de entrecasa entre los países y  no alteran sus relaciones comerciales siempre y cuando se tomen las medidas correctivas para solucionar los problemas. Pero en nuestro país no pasó lo mismo. Se sobredimensionó el asunto apuntando sólo al aspecto sanitario.

A la caza de brujas:
En octubre del 2003, el Dip. Guillermo Alchourón, eleva a la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados un pedido de informes sobre la detección de una partida de miel contaminada con sustancias cancerígenas en el Reino Unido. Se trataba del primer alerta proveniente de ese país. Luego se supo que era un corte de mieles de distintos orígenes entre ellos de Argentina.

El 16 de octubre del 2003 en la ciudad de Morón, la Ing.Mercedes Nimo de SAGPyA salió al ruedo apuntando que en el caso de la miel contaminada, ésta se había producido por “…negligencia de  apicultores que utilizaban medicamentos caseros para el tratamiento de sus colmenas”. Al pedirle mayores precisiones sobre la identidad de éstos adujo que habían adulterado los números de registro y que era imposible identificarlos. No se habló más del tema.
La miel valía por entonces $5.40 el Kg. al productor y unos días antes había tocado los $7.

Ya en mayo del 2004 el diario “Clarín”publica una nota referida al problema de la contaminación de las mieles en donde dice que “…los apicultores utilizarían productos cancerígenos para la desinfección de los panales”. Al ser consultado el periodista autor de la nota (quien escribe lo llamó personalmente), este manifestó “eso es lo que a mi me informaron  en Agricultura, si querés acá tengo el teléfono”. ¿Quién le informó tamaña brutalidad? ¿Con qué intenciones?
Mas adelante se clausuró el laboratorio Lavet, que después de idas y vueltas judiciales     reabrió y hoy mantendría una demanda al SeNaSA. En conclusión, las autoridades sanitarias al día de hoy no han sabido precisar el origen de la contaminación.

El derrumbe
Mientras todo esto sucedía, desde la SAGPyA se dispone que “no puede exportarse miel si no se realizan previamente los análisis de nitrofuranos”. Con la demora en los análisis a principios del 2004, se generó un cuello de botella en las exportaciones, ya que para realizarlos había en el país un solo laboratorio homologado. A su vez, la mayoría de los apicultores recibíamos los resultados de los análisis en forma verbal dando por hecho que la miel estaba contaminada.

El débil equilibrio entre la oferta y la demanda se inclinó brutalmente para el lado de los compradores, registrándose casos de miel vendida a $1.- el kg. Se ignora la forma en que esa miel-si es que realmente estaba contaminada-salió del país. Lo que sí queda claro es que a bajos precios no hay contaminación.

Lo que sucedió después es imaginable; apicultores novatos que se habían volcado a la actividad tentados por los buenos precios de años anteriores fueron los que primero pegaron el banquinazo, ya que en su mayoría se encontraban pagando créditos para microemprendimientos, pero también afectó a todos los apicultores “hechos”, que regalaron su cosecha a precios de remate llegando algunos a abandonar la actividad.
El “éxito”del 2005

De acuerdo a las tendencias, se preveía exportar en el 2004 por un valor que rozaría los U$S200 millones, pero esta expectativa se desmoronó, registrándose al final del año exportaciones por un valor de apenas U$S120 millones.

En el 2005 se registró un record en volumen exportado: ¡107.000 toneladas de miel! ¡66,8% más que en el año anterior! Pero ¿cómo?,  ¡si está a la vista de cualquiera que no fue un año excepcional! ¿De dónde salió tanta miel?

Cualquier productor lo deduce con facilidad porque lo vivió en carne propia: todo el remanente que quedó del 2004, ya sea por estar “contaminada”y no tener comprador, o por tratarse de miel que quedó en poder de los productores y tuvieron que “reventarla” a $1.60 o $2 esperando inútilmente que aumente de precio. También habría que agregar la que compradores fantasma compraron a $1.20 y que quedó en depósitos hasta ser exportada.¡Esa es la realidad del 2005!

Lo grave de toda esta situación es la malintencionada tergiversación de la información que hay de parte de la SAGPyA para ocultar esta situación. Se resalta el lamentable dato de las 107.000 toneladas exportadas ocultando que se regalaron a un valor promedio de U$S 1158 la ton. Cuando en el 2003 al inicio de esta crisis se exportaba a un valor superior a los u$s 2200 la ton.

¡Estamos en quiebra!
¿Por qué los apicultores queremos una “Junta” y no un “Instituto”?
Con la presentación del proyecto de “Ley Nacional Apícola” y su “Instituto Nacional de la Cadena Agroalimentaria Apícola”, la SAGPyA pretende calmar las ansiedades del alborotado sector apícola, pero está visto que estas nuevas reglamentaciones no traerán nada bueno al productor. Se nos exigen infinidad de obligaciones a cambio de apercibimientos, multas y clausuras. Mientras que el tema de las brutales variaciones en el valor de nuestra miel, problema principal de los apicultores argentinos, no se menciona en ninguno de sus puntos. Ni hablar de la forma en que se financiaría la institución: “…no menos del 1% del valor de las exportaciones (valor FOB)”. ¿Adivinen quién lo pagaría?

Queda en evidencia también una clara predisposición de las autoridades de la SAGPYA a no hacer partícipes a los productores en la toma de decisiones, hecho que queda demostrado al presentar esta ley en plena temporada de cosecha cuando los apicultores nos encontramos abocados a nuestras colmenas, quedando aquello reducido a  un núcleo cerrado de personas e instituciones que  son ajenos al sector productivo apícola.
Es por esto que los apicultores, a través de APARA reclamamos al Estado la intervención en el mercado de la miel, mediante la creación de la “Junta Nacional de la Miel”.

El “proyecto” de los apicultores:
Estos son algunos de los puntos que ampliarán  el proyecto original y fueron propuestos por productores de Entre Ríos:
                 -La junta se conformará como organismo mixto, es decir integrado por el estado, a través de sus entes específicos y los productores de miel, representados mayoritariamente por el segmento pequeño y mediano. Tendrá facultades para intervenir en la regulación económica y sanitaria de los productos apícolas. La comercialización no tendrá carácter monopólico, sino que la junta intervendrá compitiendo como un comprador más y lo hará a partir del precio que se fije como sostén, lo cual obligará al resto de los competidores  a situarse por encima de este precio, y de esta manera comenzará a corregirse la distorsión estructural de este mercado.
                 -La junta venderá en los mercados interno o externo, efectuando las operaciones en el momento mas oportuno asegurando así una mayor rentabilidad, para lo cual contará con el asesoramiento del sector universitario (técnicos en comercio exterior), cuya tarea será investigar las rutas y destinos de nuestras mieles dentro de los países consumidores (épocas de consumo, destinos industriales, formaciones de stock, triangulaciones y reventas a terceros países, influencia en estos mercados consumidores de las producciones de mieles locales o de otros orígenes -china, México etc.-, impacto de medida arancelarias y para arancelarias).
    
-De esta forma la junta lograría los siguientes objetivos:
                              Al conseguir mejorar el precio de venta lograría un mayor ingreso    de divisas por igual volumen de miel, mejorando paralelamente los ingresos fiscales de este rubro.
Mayor transparencia comercial, ya que al ejercitar la práctica del comercio, lograría establecer los precios referencias  para evitar maniobras de sub facturación.
Lograría vencer la resistencia de los productores locales en los países compradores, ya que las mieles argentinas no entrarían como competencia desleal. ( Recordar la acción anti-dumping efectuada por los productores de EE UU con el consiguiente perjuicio para las exportaciones Argentinas y las actuales quejas de productores Españoles, que puede recorrer idéntico camino).

Finalmente lograr una justa rentabilidad  del precio para los productores, que de esta manera podrán invertir en avance tecnológico y mejoras en sus instalaciones y así cumplir con las disposiciones vigentes sin necesidad a endeudamiento financiero, muchas veces inalcanzables e incumplibles.
Lograríamos mantener integrados dentro del sistema  a la totalidad de pequeños y medianos productores, y de esta manera mejorar el objetivo económico y social de distribuir de manera más equitativa la riqueza que genera esta actividad (25.000 productores) evitando así las injustas y peligrosas concentraciones de capital.

– El capital inicial operativo podrá obtenerse a partir de un porcentaje a determinar, de las retenciones a las exportaciones de miel, pudiendo este devolverse en el momento que comiencen a generarse utilidades comerciales. Una vez efectuada esta devolución, el resto de las utilidades serán utilizadas para integrar y reforzar el capital operativo de la junta. La devolución del capital inicial deberá efectuare en etapas o cuotas cuyo plazos serán determinados por los miembros del directorio. Una vez conformado el capital inicial propio de la junta y suficiente para su operatividad comercial, el excedente   en utilidades podrá ser destinadas exclusivamente a las otras tareas y facultades de la junta como por ejemplo los puntos 2, 3, 7, y 8 del proyecto original.

-El directorio tendrá a su cargo la tarea  de ubicar la infraestructura necesaria para el proceso de almacenaje,  en las distintas regiones productoras y a partir de estructuras en desuso que puedan pertenecer a las jurisdicciones nacionales, provinciales  y municipales.

                                                     Daniel Ernesto Lendaro
                                                    Presidente de A.P.A.R.A

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