Nutrición en pasturas y campo natural

La nutrición en el actual sistema de producción pastoril es compleja si permanece la tesitura de circunscribir las necesidades nutricionales a tan solo dos elementos como lo son el nitrógeno y el fósforo.

Esta situación conlleva a pensar que la franja de necesidad y de corrección se amplía a otros nutrientes conocidos, pero no llevados a la práctica.
En primer término, generar un escenario favorable para la pastura, no depende solamente de los nutrientes aportados, sino que éstos encuentren el ideal de puesta en disponibilidad para su aprovechamiento en su total magnitud y, ello está ligado al ambiente de suelo en donde se instaló la pastura o la instalada o bien de campo natural, para cualquier de las tres situaciones, deberán fijarse pautas claras desde el inicio en el manejo para su perpetuidad “de máxima”.
En este lineamiento, la “largada” será con un diagnóstico certero con auditoría completa de suelos en dos a tres profundidades que incluye todos los parámetros como materia orgánica, capacidad de intercambio catiónico, potencial hidrógeno, hidrógeno activo, pH-buffer, porcentual de saturación.
Y los indicadores de fósforo disponible, P Bray-2, Mehlich-III (cuando fuere necesario),calcio, magnesio, potasio, sodio, aluminio, hierro, manganeso, boro, cinc, molibdeno, sales solubles.

Asimismo, el ordenamiento de la información incluye en síntesis, índices físicos como textura, densidad, profundidad de suelo y raíz, estabilidad de los espacios de aire y agua.

Todos estos datos –más los que se adicionarán en el desarrollo de la pastura o del campo natural- permiten dilucidar inquietudes que aseguran un manejo más próximo al ideal y, con una amortización acorde a la alta inversión que se hace –en éste caso de una pastura-.

Ya controladas las malezas con la aplicación del glifosato, toda la atención será para maximizar el aprovechamiento secuencial de la entrega de cada uno de los elementos aportados.

Los objetivos de esta metodología buscan extender la perpetuidad de la pastura, crear un escenario favorable para la pastura implantada o del campo natural, elevar la tasa de materia seca, proveer suficiencia mineral en suelo, establecer diferencias en situaciones de estrés e incrementar ganancias medido en kilos de novillo por hectárea.

La inquietud acerca de cómo mejorar el ambiente para una alta performance de la pastura, se remonta a varias décadas, pero quizás el ejemplo más gráfico de la pérdida de alfalfares está citada en un párrafo del extenso trabajo de los prestigiosos  Ingenieros Molina y Delorenzini, cuando expresaban que la zona de Villa Valeria fue una de las mejores zonas de invernada del país, se transformó en una zona de cría simplemente por este factor: la extracción de calcio del sub-suelo.

Por ello, la propuesta desde nuestra área es que los actuales trabajos de nutrición de pasturas, sean de un concepto netamente integral.

Significa abastecer el suelo, y desde allí atender a la pastura y consecuente mejora en los niveles de materia seca –que es lo lógico que cualquier productor ganadero de carne o leche pretende obtener en el menor lapso de tiempo y en una unidad de superficie-.

La situación actual obliga a realizar aportes correctivos al suelo y, mejoras consecuentes de la nutrición combinada que se ajustará a cada lote.

Los ejemplos pueden darse en extremos como en la región de la depresión de Salado –en dos campos con ambientes diferenciados-, con el aporte de correctores cálcicos, de fósforo combinado, de magnesio, de azufre, de cobre (todos los niveles determinados por auditoría como críticos). Las respuestas fueron todas positivas frente al testigo (tratamiento tradicional de fósforo) al monitorear los niveles de materia seca con incrementos del 30% y 40 %, lo  que marca un punto de inflexión –al menos para la región- de cómo adecuar la nutrición para cada situación y en mezclas.

Similares resultados –con un manejo nutricional diferencial- se obtuvieron en el Sur de Corrientes  incremento de materia seca del 50% en pastura implantada y de más del 100% en campo natural.

Se podrían describir varios resultados de ésta magnitud diferencial, pero la intención es poder apreciar que aún en condiciones de extremo sometimiento de suelo y ambiente, ya sea por ser transitorio de sequía o sobre-saturación de napas, con las contemporáneas herramientas de diagnóstico y materiales se pueden arribar a beneficios en suelos que pudieren ser considerados de baja productividad.

Marcelo E. Palese – Servicio Técnico Nutrientes – Nidera S.A.

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