La papa: un tesoro nutricional para el desarrollo rural 

La papa, un tubérculo originario de la Cordillera de los Andes que consumen más de mil millones de personas en el mundo, es un alimento vital para combatir el hambre y fortalecer la seguridad alimentaria. A la vez, representa el sustento de millones de productores agrarios y comunidades rurales que requieren mejorar sus medios de vida y salir de la pobreza.

Para poner en valor el papel clave de la agricultura a pequeña escala para preservar y producir este recurso natural, cultural e identitario, este año nos sumamos a las celebraciones por el primer Día Internacional de la Papa a nivel global, junto a organismos de las Naciones Unidas, gobiernos y aliados diversos.

Desde el FIDA consideran que “la producción sostenible de papa representa una oportunidad clave para el desarrollo rural en la región. Por eso, apoyamos a los pequeños productores en América Latina -entre los que se encuentran miles de productores paperos organizados- a través del financiamiento y la asistencia técnica para programas que buscan optimizar sus condiciones de vida y fortalecer sus habilidades productivas, incluyendo a mujeres, jóvenes y pueblos indígenas entre los grupos priorizados de participantes”. 

A su vez, FIDA realiza en América Latina una serie de acciones para impulsar el desarrollo del cultivo: “en Perú, por ejemplo, cofianciamos el Proyecto de Desarrollo Territorial Sostenible (PDTS-VRAEM) para desarrollar planes de inversión asociativa para la producción de papa mediante técnicas ancestrales de procesamiento orientadas a reducir el desperdicio y mejorar las semillas. Además, a través de una intervención conjunta entre el FIDA, la FAO y el Centro Internacional de la Papa (CIP), ayudamos a mejorar los ingresos, la seguridad alimentaria y la resiliencia al cambio climático de más de 1.200 familias productoras de papas nativas y papas mejoradas en Bolivia, Ecuador y Perú. 

En dicho país, también estamos apoyando al eje productivo del cultivo de papa de la región Cajamarca a través del proyecto Avanzar Rural, que estimula la producción de semillas de papa certificada de alta calidad genética en invernaderos comunales con asociaciones de paperos.  

En Argentina, este año se inauguró una planta de procesamiento de papa andina y quinua con apoyo del Programa de Inserción Económica de los Productores Familiares del Norte Argentino (PROCANOR), cofinanciado por el FIDA. Además, hemos promovido la inserción de la papa en sistemas de compras públicas a la agricultura familiar en Brasil y Guatemala. 

Con el proyecto Accesos Rural, que cofinanciamos en Bolivia, las comunidades productoras de papa y otros cultivos recibirán sistemas de riego, mejorarán sus caminos rurales y tendrán nuevas infraestructuras para aumentar su producción. 

Cada experiencia ha reafirmado la apuesta del FIDA por la agricultura a pequeña escala en América Latina, con el fin de preservar productos clave como la papa, respaldar la agricultura familiar, combatir la pobreza y proteger la agrobiodiversidad. Seguiremos comprometidos con impulsar las inversiones enfocadas en la población rural”, finalizó Juan Diego Ruiz Cumplido, Jefe de la Oficina Multipaís del FIDA para los Países Andinos y Cono Sur.

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