Inundaciones: el testimonio de un agrónomo de la UNVM radicado en el sur de Brasil

"Las inundaciones de Brasil están vinculadas a la falta de políticas frente al cambio climático". Así se refirió el graduado de Agronomía de la UNVM, quien fuera también docente de esa carrera, Fernando Forgioni, acerca del fenómeno climático que azota al sur de Brasil por estos días.

El ingeniero, actualmente se encuentra radicado en la localidad brasileña de Santa María transitando sus estudios doctorales en Meteorología y cuenta en primera persona, desde una perspectiva profesional, lo que sucede en el país vecino.

Desde finales de abril el sur de Brasil se ve afectado por un temporal de lluvias que desencadenó en lo que hasta ahora es un derrotero de tragedias a raíz de un estado que en un 70 por ciento quedó bajo el agua. Según trascendidos, ya se contabilizan más de 200 personas desaparecidas y cerca de un millón de habitantes desplazados de sus hogares, además de la cifra de fallecidos que aún no se ha podido confirmar con certeza pero estiman en más de 100 víctimas fatales.

En este sentido, Fernando Forgioni, quien tiene su formación de base en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) como ingeniero Agrónomo y también se ha desempeñado como docente del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas, se encuentra radicado precisamente en la ciudad de Santa María que está ubicada en el epicentro de la región afectada por las lluvias.

¿Cuáles son las causas de esta catástrofe?
En primer lugar, hay un factor climático que tiene que ver con la abundante caída de agua que se generó por un frente estacionario y que, en este caso, derivó en más de 600 mililitros de agua acumulada en toda la región. Tal es la magnitud que, por ejemplo, sólo en Santa María entre el 31 de abril y el 1 de mayo se registraron 214 milímetros de lluvia, convirtiéndose así en la ciudad del mundo con mayor acumulación de agua en 24 horas para lo que va del año.

No obstante a esto, cuando vemos las consecuencias que este fenómeno trajo aparejado podemos dar cuenta de que las inundaciones de Brasil están vinculadas a la falta de políticas frente al cambio climático.

Es decir, no podemos negar la anomalía de la cantidad de agua caída, la cual quizás pueda entenderse como un factor vinculado al cambio climático, pero ese cambio al que asistimos no es de ahora sino que es un tema del cual se viene hablando en distintos espacios de debate internacional y que viene demandando desde hace tiempo la ejecución de políticas públicas que permitan contrarrestar las consecuencias que puede traer consigo, como lo fue en este caso.

¿Puede incidir también el tipo de cultivos agrícolas?
Yo no me especializo en suelos y cultivos pero, al intercambiar con una colega docente de la UNVM que trabaja en la temática, pudimos ver que esta zona del sur se caracteriza por la explotación de cultivos como la soja, trigo y maíz.

Si esa actividad económica no es regulada, claramente nos vamos a encontrar con suelos sobreexplotados para un solo cultivo y bosques que son deforestados sin regulaciones y que dejan de funcionar como esponja natural de esas lluvias. Nuevamente volvemos al punto inicial y que tiene que ver con la necesidad de implementar las políticas públicas acordes a las necesidades ambientales.

¿Es decir que el factor político es central en esto?
Si analizas el mapa de lluvias, podemos ver que en otras áreas, como Santa Catarina donde también se registró abundante caída de agua, no sufrieron el impacto directo a través de inundaciones que afecten a la población.

Precisamente en ese Estado en particular durante las últimas gestiones se han destinado fondos a distintas acciones que tienen que ver con atender al cambio climático que enfrenta el mundo entero. No se trata solo de medidas preventivas, sino también planificación de desarrollo.

Por último, a nivel local ¿Cuáles son las principales consecuencias que estás atravesando?
Actualmente hay muchas áreas restringidas por peligros de derrumbe que pueden ocasionarse por la cantidad de agua que filtró a los cimientos. Además, desde el primero de mayo que estamos sin servicio de agua corriente, por lo que tenemos que juntar justamente agua de lluvia para suplir necesidades básicas o recurrir a algunos lugares donde proveen de este recurso.

Sin dudas otra consecuencia tiene que ver con las problemáticas que se generan en las prestaciones de energía y servicios de internet que hasta el momento se encuentra sumamente limitado. Además tenemos rutas cortadas y escasa señal de telefonía.

Fuente: Área de Comunicación UNVM

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