“Incluyendo cultivos de cobertura, recuperamos algunas hectáreas de campo”

Al incluir la vicia como cultivo de cobertura, recuperaron 8 hectáreas en un campo alquilado en Centeno (Santa Fe). Además, les permite controlar malezas y obtener un buen aporte de nitrógeno y materia orgánica al suelo.

Según lo establecido por el Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (PROCISUR), “la creciente demanda global por alimentos de calidad, sanos y nutritivos, con bajo impacto ambiental y provenientes de sistemas de producción socialmente responsables, requiere de nuevos modelos de intensificación agropecuaria”. En este sentido, la Intensificación Sostenible de la producción apunta, entre otras cosas, a una eficacia productiva mediante el uso eficiente de los procesos ecológicos que se da en los sistemas productivos.

El Ingeniero Agrónomo Alejandro Turatti trabaja en “Agronomía Las Rosas S.A.”, una empresa agrícola que, además de dedicarse a la venta de insumos agropecuarios, ofrece asesoramiento técnico a los campos de la zona. Todos los lotes en los que trabaja la empresa son alquilados. En la localidad de Centeno, a 97 km al noroeste de la ciudad de Rosario (Santa Fe), se encuentran trabajando sobre un lote de baja aptitud agrícola, desde hace 5 años.

Cuando recién empezaron a trabajar ese campo, Alejandro comenta que tenían unas 10 hectáreas de desperdicio sobre un total de 90 hectáreas. “Arrancamos con soja de primera y el segundo año hicimos trigo-soja. No nos fue muy bien porque cosechamos el trigo pero, al momento de sembrar la soja de segunda, tuvimos problemas de encharcamiento debido a las abundantes precipitaciones de esa campaña. Al tercer año volvimos a hacer trigo-soja, ahí ya obtuvimos buenos resultados. En el cuarto año incorporamos vicia como cultivo de cobertura (CC), con doble propósito, para producción de semillas y también como cobertura” define Turatti.

Como la empresa es un emprendimiento que se dedica a la venta de semillas y de insumos para el agro, con esa iniciativa le dieron un plus al lote. “La vicia estaba en el peor lote del campo, pero pudimos cosecharla y obtuvimos un diferencial importante ya que comercializamos la semilla”, asegura el ingeniero. Además de producir semilla, lo que también buscaban era trabajar sobre el control de malezas (como chloris o eragrostis) que, de otra manera, les hubiera dificultado su manejo. “En estos lotes hay una alta predominancia de este tipo de malezas y todo lo que es control químico se dificulta; entonces, incorporar CC nos ayudó a manejar malezas” asevera Turatti.

Planificación de los cultivos

Al momento de encarar una planificación, los objetivos que la empresa se plantea con la implantación de cultivos de cobertura siempre son dos: “el primero de ellos, de acuerdo a su desarrollo, es dejarlo para semilla o secarlo para hacer maíz”, comenta el ingeniero. El otro objetivo es el manejo de malezas de difícil control. Más allá de ser difíciles en sí mismas, “a nosotros nos resulta más complejo su manejo debido a que estamos más retirados, son lotes que no los tenemos muy a mano; entonces, los CC nos permiten mejorar la logística del manejo diario de malezas” determina Turatti. Además, esta planificación conlleva una diversidad de beneficios al suelo, y al sistema en general, con el aporte de materia orgánica. 

Otro valor agregado que tiene la vicia dentro de un sistema agrícola es que aporta nitrógeno. En momentos en que el precio de la urea es relativamente alto, tener un buen aporte de nitrógeno es fundamental para la rentabilidad de los cultivos siguientes.

En la totalidad de lotes que la empresa alquila, “el objetivo es diversificar y hacer dentro de cada zona cultivos que se adapten lo mejor posible. Además, desarrollamos cultivos para tener relación con la parte comercial del negocio, por ejemplo, lo que hacemos con carinata o lo que vemos ahora de vicia para producción de semillas. En este momento y en este campo, lo que estamos planificando es una rotación basada en girasol, vicia y maíz, que creemos que se puede adaptar bien a las condiciones de esta zona en particular. La prueba para esta campaña es hacer maíz-vicia-maíz para ver si luego podemos ampliarlo a un área mayor” nos dice Turatti. Lo que ellos están viendo es que en este tipo de ambientes hay mejores respuestas con maíz que con soja, entonces, el objetivo de esta planificación es comprobar si esta idea realmente se corrobora.

Volver a los orígenes

“A partir de que empezamos a trabajar este lote hace 5 años, el campo como que volvió a sus orígenes. Este campo siempre fue ganadero, donde los dueños practicaban la ganadería con pasturas perennes. En un momento se retira la ganadería y los dueños empiezan a hacer agricultura, básicamente soja de primera, y nosotros intentamos volver a los orígenes porque hacer CC como lo estamos haciendo, tiene que ver con hacer una pastura dentro de un ciclo agrícola y lo que logramos con este tipo de rotaciones fue recuperar 8 hectáreas de campo” nos comenta el ingeniero.

En todo ese proceso, la empresa fue alcanzando muchas de sus metas, logrando cierta resiliencia mediante la adaptación de ese sistema agroproductivo al ambiente donde se encuentra inserto.

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