Impresiones de la primera degustación de carne bovina cultivada

La start-up de Laboratorios Craveri que desarrolla carne mediante el uso de técnicas de cultivo, realizó una cata de su propio producto y brindó sus sensaciones. Todavía habrá que esperar para saber que opina un público general.

La start-up, denominada B.I.F.E, utiliza técnicas de cultivo celular para desarrollar un sustituto de la producción de carne tradicional, con el objetivo de mejorar las ventajas de este alimento para la salud, para el medioambiente y la sustentabilidad.

A inicio de julio, en las instalaciones de su propio laboratorio y con el fin de dar a conocer unas primeras impresiones sobre el producto, su aspecto, sus aromas y demás características, se realizó una degustación privada de esta carne cultivada, la cual estuvo en manos de Juan A. Craveri, Fundador de B.I.F.E y Presidente de Laboratorios Craveri, quien brindó sus primeras impresiones sobre una forma de cocción de este alimento.

La primera degustación de B.I.F.E., se elaboró con carne cultivada bovina. Al cultivarse solo el músculo y no el tejido adiposo (grasa) que le aporta sabor y sin la sangre que le aporta color a la carne tradicional, hizo falta sazonar a este tejido cultivado. Para ello, se utilizaron condimentos diversos, similares a los utilizados al preparar una hamburguesa casera.  

Al tratarse de una prueba conceptual y como se desconocía el comportamiento que iba a tener la misma al ser sometida a cocción, se decidió rebozarla, sellarla unos segundos en aceite hirviendo y luego terminar la cocción en el horno.

Según declaraciones del propio Juan Craveri, “el aspecto del producto obtenido fue similar al de un nugget, crujiente por fuera y suave por dentro. La carne tenía buen sabor”.

El evento sirvió principalmente para poner nuevamente de relieve el avance, que fuera de lo tradiconal, intentará con el tiempo introducirse en el mercado de alimentos. Ahora, se mostró sólo un ensayo privado, el cual sirvió principalmente para la promoción visual del producto -sobre el cual se viene trabajando desde el 2016-, ya que no cuenta por el momento con una crítica masiva que pueda reflejar opiniones más variadas.

En relación a la disponibilidad de la carne cultivada como un producto de consumo masivo, Laura Correa, directora de la División de Bioingeniería de Laboratorios Craveri, a cargo de B.I.F.E, sostuvo: “En la actualidad, el mayor desafío que afronta la agricultura celular es lograr la escala requerida para agilizar el proceso productivo y convertir a la carne cultivada en un producto básico y de fácil alcance al mercado. El proceso aún es artesanal y es necesario contar con la tecnología adecuada para lograr el escalado que automatice su producción”.

Si bien en el mundo existen laboratorios, grupos de investigación y start-ups que comenzaron a desarrollar esta tecnología desde hace varios años, B.I.F.E. es la primera compañía argentina que se encuentra desarrollando la tecnología para obtener carne animal a partir del uso de técnicas de cultivo en el laboratorio y la primera en Latinoamérica que llevó a cabo una degustación privada.

Características de la carne cultivada
Desde el laboratorio afirman que la producción de carne cultivada se consolida para llevar una solución al problema de la falta de alimentos para la creciente población futura y la producción sustentable de productos alimenticios de origen animal, a partir de cultivos celulares que no requieran sacrificio animal.

Por otro lado destacan que la agricultura celular cuenta con la posibilidad de controlar la cantidad de grasa que contiene la carne, desarrollando así un producto magro y sano que brinda todos los beneficios de la proteína animal. En este mismo sentido, no es necesario cultivar las partes no comestibles como hueso, el sistema nervioso, sistema respiratorio y sistema digestivo, evitando así desperdicio alguno. Adicionalmente, está libre de antibióticos y hormonas.

En referencia al medioambiente, el Laboratorio indicó que “esta es significativamente más eficiente en cuanto al uso de energía, tierra y agua que el ganado tradicional y, además, contribuye a reducir los gases de efecto invernadero. Así, el desarrollo de carne cultivada en laboratorio se convierte en una opción viable que promete satisfacer la demanda de la población de manera sustentable.

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