Identifican problemas de compactación en suelos de la zona de Río Cuarto

Esta situación ha generado escurrimientos superficiales, erosión, cortes de caminos, anegamiento e inundación en épocas de abundantes precipitaciones.

El área centro-oeste de la provincia de Córdoba se caracteriza por su alta susceptibilidad a la erosión hídrica en todas sus formas, producto de factores naturales (clima, relieve y tipos de suelo) y factores relacionados al actual uso intensivo del suelo.

A mediados de 2019 se inició un estudio de investigación para analizar los cambios que tuvieran efectos negativos sobre propiedades edáficas de las tierras en las cuencas medias y bajas comprendidas entre los arroyos Chucul y Carnerillo.

El objetivo general fue caracterizar el estado actual y la distribución espacial de dos indicadores físicos del suelo que afectan la productividad y la relación infiltración/escurrimiento: resistencia a la penetración (RP) y densidad aparente (DA).

Dicho estudio, llevado adelante por el Ing. Agr. Agustín Pereyra bajo la dirección del Ing. Agr. Dr. José Cisneros, comprendió un área delimitada por la ruta 158 al Oeste, el arroyo Carnerillo al Norte, el arroyo Chucul al Sur y las depresiones ubicadas al Este de la ruta 4, al Este de Chazón, abarcando una extensión de aproximadamente 280.000 has.

Se analizaron dos indicadores físicos del suelo que afectan la productividad y la relación infiltración/escurrimiento: resistencia a la penetración (RP) y densidad aparente (DA).

“Estos suelos se caracterizan como profundos, bien drenados, de textura variable entre franco arenosa al oeste a franca hacia el este. Fértiles, con un horizonte superficial rico en materia orgánica, donde los suelos predominantes son los Haplustoles típicos y enticos”, explica el Ing. Pereyra, autor de la investigación. Pero reconoce que luego de realizar el trabajo, «se pueden caracterizar también como suelos compactados, donde la franja de profundidad entre los 15 y 30 cm presenta los mayores niveles de compactación. Donde la penetración de las raíces sólo puede darse en condiciones de muy buena humedad del perfil, cuando ésta se aproxima a la capacidad de campo. Esto generaría una limitante para la productividad de los cultivos, ya que para profundizar el perfil necesitan una humedad alta y constante, haciéndolos más sensibles a las situaciones de sequía”.

Estos suelos también se pueden caracterizar como suelos compactados, donde la franja de profundidad entre los 15 y 30 cm presenta los mayores niveles de compactación.

Esto generaría una limitante para la productividad de los cultivos, ya que para profundizar el perfil necesitan una humedad alta y constante, haciéndolos más sensibles a las situaciones de sequía.

Metodología del trabajo
Pereyra cuenta que se utilizaron aplicaciones móviles para ir georreferenciando cada sitio muestreado (51 sitios en total) y luego extrapolarlos a un software (Quantum GIS) que permitió sistematizar la información, elaborar mapas y conocer la distribución espacial de las propiedades analizadas. En cuanto al muestreo de la resistencia mecánica, se utilizó un penetrómetro de impacto, instrumento que mide el número de golpes que se producen cada cinco centímetros de profundidad, donde a mayor número de golpes, indica mayor resistencia mecánica. Luego, para medir la densidad aparente, se utilizó el método del barreno, tomando las muestras cada intervalos de diez centímetros, las cuales se secaron con estufas y microondas para obtener el valor de la densidad. “Ambos indicadores fueron medidos tres veces en cada sitio, para obtener un dato más certero de los mismos, hasta los 40cm de profundidad. Por último, para los análisis estadísticos, se utilizó el programa Infostat”, agregó.

Conclusiones
El estudio iniciado en 2019 constó de varias etapas. En noviembre del 2020 se completó el muestreo, se procesaron los datos obtenidos y concluyó en diciembre del 2020.

Los resultados de la investigación arrojaron un alto grado de compactación y de resistencia mecánica de los suelos en la cuenca. “Esto indicaría la necesidad de adoptar técnicas que permitan revertir la degradación física por compactación, ya sea a través de rotaciones ganaderas, uso de cultivos de cobertura o de servicios (especies de raíces profundas y anchas) o descompactación mecánica en toda el área analizada, para favorecer el crecimiento y desarrollo de los cultivos y aumentar de esta manera el potencial productivo de la zona”, sostuvo el ingeniero Pereyra.

La degradación física por compactación se puede revertir a través de rotaciones ganaderas, uso de cultivos de cobertura o de servicios (especies de raíces profundas y anchas) o descompactación mecánica en toda el área analizada.

Concluyó, además, en que el uso de las tierras netamente agrícolas y los sistemas de producción actuales de siembra directa, tienen efectos negativos sobre las propiedades edáficas del suelo, que determinan su productividad y componentes hidrológicos, favoreciendo la erosión hídrica en todas sus variables.

“Estos resultados sirven para alertar a los productores de las cuencas que forman parte del área de estudio sobre el manejo de sus suelos, y muestran en qué medida se está degradando este recurso natural no renovable por el uso agrícola. A medida que se recorrieron las cuencas, la degradación física es evidente y notoria, poniéndose de manifiesto en periodos de excesivas precipitaciones ya que producen escurrimiento superficial, erosión, cortes de caminos, anegamiento e inundación por periodos de tiempo prolongados, requiriendo un plan de manejo integral y sistémico entre todos los actores que actúan en ella para lograr la integridad del recurso y de la sociedad”, explica.

Fuente: conservaciondesuelos.org.

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