Entre Ríos: El maíz de primera promedia los 50 quintales

El informe emitido este jueves 25 de marzo por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos destaca que Con las lluvias del último fin de semana, la retracción del área de sequía es muy evidente, que ahora sigue concentrada en el Departamento Gualeguaychú. ¿Cómo están la soja y el maíz?.

Cambiando del viernes para el sábado de la semana pasada, una importante perturbación frontal barrió gran parte de la región pampeana. Las lluvias comenzaron a llegar a territorio entrerriano durante la madrugada del sábado y las mismas prosiguieron durante gran parte del día debilitándose progresivamente, con los núcleos más importantes que se iban desplazando hacia el noroeste provincial. Aún durante el domingo, se registraban algunas lloviznas en las primeras horas del día, principalmente sobre el norte. Una vasta zona sumó al menos cuarenta milímetros durante este evento. Hacia el sur, el este y el noreste, las precipitaciones no fueron tan generosas, mientras que sobre el norte de La Paz se concretaron lluvias superiores a los setenta milímetros.

EL PULSO DE LA CAMPAÑA GRUESA

Cosecha de Maíz de Primera

Figura 1: Avance de la cosecha y rendimiento promedio (kg) por zonas en la provincia de Entre Ríos.

En la provincia de Entre Ríos se cosechó el 90 % (357.000 hectáreas) del área cultivada con maíz de primera. Es importante recordar que el ciclo 2020/21 tuvo una superficie sembrada de 396.500 hectáreas.

En los últimos 15 días las condiciones climáticas resultaron propicias para las labores, lo cual posibilitó un progreso del 35 %. Se estima que las labores concluyan en los primeros días de abril.

El rendimiento promedio provincial se ubica aproximadamente en 5.000 kg/ha. Cabe destacar que, con respecto al último informe, se registró un leve incremento de 200 kg/ha. En relación al ciclo 2019/20 se detecta una caída del 26 % (1.796 kg/ha) y del 25 % (1.657 kg/ha) con respecto al promedio del último lustro.

De sostenerse el presente rendimiento promedio provincial y si se descuentan alrededor de 8.000 ha destinadas al consumo animal directo, se proyecta una producción de 1.942.500 t. En consecuencia, habría una caída interanual del 24 %, ya que el año pasado la producción de maíz de primera fue de 2.556.600 toneladas.

El avance de cosecha y su rendimiento por zonas en la provincia se muestran en la Figura 1.

Condición de la soja de primera

Figura 2: Condición de soja de primera por zonas en la provincia de Entre Ríos.

La superficie implantada con soja de primera en la provincia de Entre Ríos se posicionaría en 675.000 ha, cabe recordar que la cifra definitiva será publicada luego del procesamiento de imágenes satelitales.

Los colaboradores reportan que se inició la cosecha de los primeros lotes. Por tal motivo, se les consultó sobre la actual condición y perspectivas de rendimiento.

Los resultados fueron los siguientes:

– Muy buena 9 % (Perspectiva de rendimiento superior al promedio del último lustro)

– Buena 44 % (Perspectiva de rendimiento similar al promedio del último lustro)

– Regular 36 % (Perspectiva de rendimiento inferior al promedio del último lustro)

– Mala 11 % (Perspectiva de rendimiento muy por debajo del promedio del último lustro)

Si bien recientemente el retorno de las precipitaciones a la región generó una leve mejoría en la oleaginosa, lamentablemente las lluvias llegaron demasiado tarde.

Se sostienen proyecciones similares a lo publicado hace 15 días, con un rendimiento promedio provincial para la soja de primera de 1.850 kg/ha, lo cual indicaría una caída interanual del 18 % (414 kg/ha) y del 15 % (325 kg/ha) en relación al promedio del último lustro.

La producción de soja de primera en el ciclo 2020/21 se posicionaría alrededor de 1.248.750, lo cual indicaría una caída interanual del 29 % (502.145 t).

La condición de soja de primera por zonas en la provincia de Entre Ríos se muestra en la Figura 2.

Condición de la soja de segunda

Figura 3: Condición de soja de segunda por zonas en la provincia de Entre Ríos.

La superficie implantada con soja de segunda en la provincia de Entre Ríos se posicionaría en 470.000 hectáreas, cabe recordar que la cifra definitiva será publicada luego del procesamiento de imágenes satelitales.

Tal como se comunicó hace 15 días, la soja de segunda presenta el escenario más complejo, debido a que tuvo que atravesar una situación de sequía con inferiores reservas hídricas en comparación a la soja de primera.

En base a consultas efectuadas a la red de colaboradores se determinó la condición general del cultivo:

– Muy buena 4 % (Perspectiva de rendimiento superior al promedio del último lustro)

– Buena 29 % (Perspectiva de rendimiento similar al promedio del último lustro)

– Regular 34 % (Perspectiva de rendimiento inferior al promedio del último lustro)

– Mala 33 % (Perspectiva de rendimiento muy por debajo del promedio del último lustro)

Es importante destacar que el 67 % de los lotes se ubican entre una condición regular a mala. Dentro de la condición mala se reportan hectáreas que se dan por perdidas.

Las proyecciones del rendimiento esperado a nivel provincial para la soja de segunda se ubican en 1.300 kg/ha, por lo tanto, representaría una caída interanual del 23 % (381 kg/ha) y del 29 % (534 kg/ha) en relación al promedio del último lustro.

La producción de soja de segunda en el ciclo 2020/21 se posicionaría alrededor de 680.290, lo cual indicaría un crecimiento interanual del 6 % (41.185 t). Cabe aclarar que el incremento en las toneladas se relaciona directamente con la expansión del área (hecho asociado al aumento de la superficie que tuvo la siembra de trigo en el ciclo 2020/21).

La condición de soja de segunda por zonas en la provincia de Entre Ríos se muestra en la Figura 3.

Por fin llegaron las lluvias

Más allá de la variabilidad de los milimetrajes, lógicos para la época, lo importante es que la actividad queda vinculada a una perturbación que logró un recorrido pleno y que no encontró restricciones para desarrollar la nubosidad en las capas verticales de la atmósfera. Es natural que en este tipo de sistemas, se observen salteos o sectores menos provistos de agua, pero este tipo de evento están lejos de ser los improductivos sistemas frontales que se presentaron durante febrero y comienzos de marzo. Esto se ha modificado para bien y recompone un patrón de precipitaciones que comienza a mostrar una tendencia hacia la normalización.

De todos modos hay que ir con cuidado dado que esta situación ya se observó durante el mes de enero y luego reaparecieron las precipitaciones deficitarias. La ventaja en esta ocasión es que claramente se ve desplazado el sistema de alta presión hacia el océano, los flujos de humedad aún están muy activos, las masas de aire frío y seco son ocasionales y débiles y por otra parte, el efecto Niña se encuentra en sus últimas etapas. En conclusión deberíamos tener un otoño con mejor provisión de agua.

Con las lluvias del último fin de semana, la retracción del área de sequía es muy evidente. Naturalmente podremos concluir que esta mejora llega tarde, pero es importante sumar buenas lluvias en la transición estacional. Una persistencia de las deficiencias pluviales por un período mayor, comenzaría a jugar en contra de la recarga de los perfiles para la fina.

Se destacan las mejoras en el centro norte de la franja oeste de la provincia, pero incluso en las zonas donde las reservas aun califican como escasas, el cambio es significativo. Las lluvias que están llegando por estos días fortalecerán las mejoras.

La mejora en el patrón pluvial es propia de la transición estacional y por lo general es la que se espera a medida que se afianza el otoño. Luego de cuarenta y cinco días muy secos, los perfiles de suelo han quedado mayoritariamente cercanos a la sequía a gran escala. Bajo estas circunstancias, incluso lluvias sobreabundantes pueden ser bienvenidas.

No obstante esto, la esperada recuperación pluvial puede generar temporarias complicaciones en el avance de cosecha. Como se vienen sucediendo las cosas, es prioritario que las lluvias dejen generosos aportes, dado que de otro modo será muy difícil definir el área apta para la fina, sobre todo en zonas del centro del país, más que nada las del oeste.

Ya casi en el cierre de la campaña 20/21, los resultados que se van perfilando no pueden sorprender demasiado. Si hacemos un análisis retrospectivo, deberemos reconocer que las precipitaciones ya comenzaron mostrarse con tendencia deficitaria desde febrero de 2020. Desde entonces solo hubo períodos húmedos que, según su oportunismo, aliviaron los cultivos. Sin embargo, la mirada extendida presenta una fuerte persistencia de lluvias por debajo de los valores normales. Esta situación puede estar comenzando a cambiar si se sostiene la buena oferta de agua en abril.

Fuente: Bolsa de Cereales de Entre Ríos

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