El INTA impulsa proyecto local del fruto de algarrobo

Por sus características y bondades, el algarrobo como productor de frutos se constituye en una oportunidad para generar una nueva cadena de valor como producto regional y como un cultivo para la alimentación humana y animal en las provincias de La Rioja, Catamarca y el Oeste de Córdoba.

En virtud de la importancia que el INTA le da a este árbol, se ha comenzado a trabajar el proyecto local “Fruto de algarrobo como alimento humano y forrajes”. El proyecto tiene por objetivo iniciar un programa de mejoramiento genético del algarrobo para producción de frutos con la generación de nuevas variedades según los saberes locales. Al mismo tiempo busca contribuir al fortalecimiento de una cadena de valor entre productores de la región que utilizan el fruto del algarrobo como forraje en el invierno o en la producción de harinas y productos regionales a través del procesamiento propio o en combinación con una industria local incipiente. Además, este proyecto busca rescatar los saberes locales en el manejo del algarrobo en el territorio y compartir experiencias de trabajo conjunto ya iniciadas por productores de la zona del oeste de Córdoba en el agregado de valor y comercialización de productos del monte.

Herramienta y manejo
El cultivo del algarrobo como árbol frutal puede ser aplicado en pequeñas superficies de media o una hectárea en las inmediaciones de los puestos, donde el productor pueda mantenerlo. Esta propuesta tecnológica que aprovecha el recurso genético del monte natural, requerirá de escasos cuidados y mínimos requerimientos de agua, abono y combate de malezas. Se presenta como una oportunidad para potenciar el trabajo conjunto a través del asociativismo, creando cadenas de comercialización a partir de volúmenes importantes de materia prima estandarizada para su industrialización. Se considera que de obtenerse un paquete de buenas variedades de algarrobo para fruto se podrá alcanzar una producción de entre 3 a 5 toneladas de frutos por hectárea, en áreas donde la producción de hidratos de carbono y proteínas tiene serias limitaciones ecológicas y estructurales.

El proyecto es impulsado de manera conjunta por las Estaciones Experimentales Agropecuarias La Rioja y Catamarca y la Estación Forestal de Villa Dolores (Córdoba), con el apoyo técnico del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) del Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP) del INTA en Córdoba.

En búsqueda del “algarrobo perdido”
Durante el mes de abril se desarrollará una intensa campaña de difusión para que los productores, productoras y la población en general de ambas provincias y del oeste de Córdoba conozcan los alcances de este proyecto y cómo podrán participar activamente en la identificación de los mejores algarrobos productores de frutos según su criterio y experiencia.

El uso del algarrobo por las comunidades de la región se remonta a varios siglos atrás, mucho antes de la llegada de los españoles. Este uso conlleva naturalmente una domesticación de la especie, del mismo modo que se han domesticado múltiples cultivos sobre los cuales se basa la alimentación humana en la actualidad. La pérdida cultural del uso de estos recursos lleva también a la pérdida de estas “variedades” creadas por las comunidades. Sin embargo ellas siguen allí, mezclándose con los árboles “comunes” del monte, perdiendo paulatinamente sus características especiales. De allí que la campaña se presente como la  búsqueda del “algarrobo perdido”.

A partir del mes de mayo se hará público un número telefónico para que productores, productoras y la población en general inviten a un técnico del INTA a tomar muestras de los árboles que consideren pueden ser parte de estos “algarrobos perdidos”. La visita también se aprovechará para conocer los métodos de cosecha, acondicionamiento, conservación y uso que cada uno le da a este importante recurso del monte nativo. Cada árbol señalado será “bautizado” con un nombre de fantasía que le dará la persona que hace uso de él todos los años para proveerse de frutos. Este nombre quedará como nombre de la variedad a que dará lugar en el caso de quedar seleccionado entre los mejores de toda la región en ensayos que se llevarán a cabo entre el INTA y productores interesados.

Cabe destacar que debido a la pandemia, las visitas se realizarán siguiendo un estricto protocolo sanitario, y quedarán sujetas a las normas que eventualmente dicten las autoridades municipales, provinciales y nacionales al respecto.

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