Controlando gramíneas en trigo

Con la nueva campaña fina avanzando, es importante definir estrategias de manejo de gramíneas no deseadas. Conocer la historia del lote, monitorear las emergencias y planificar aplicaciones postemergentes selectivos, son claves para lograr los rendimientos esperados.

En esta campaña, arrastrando una sequía histórica, junto a siembras de gruesa más tardías, los riesgos de carry-over aumentan.  El monitoreo del cultivo es fundamental para la detección temprana de malezas. Para lograr un cultivo de trigo exitoso, es imprescindible identificar los activos utilizados anteriormente en los lotes y cualquier registro de tolerancias o resistencias. 

A partir de las precipitaciones que se presentaron en casi toda la zona núcleo, están dadas las circunstancias para que se produzcan flujos de emergencia de malezas complicadas. Otro factor que juega a favor del nacimiento “en masa” es la temperatura del suelo. Con un verano con tanto calor, los suelos están todavía con cierta temperatura favorable para la germinación y emergencia de muchas malezas. Por ese motivo estamos viendo anticipadamente nacimientos de especies otoñales.

Ante este escenario, es fundamental estar muy atentos a los lotes. Es importante realizar un monitoreo constante y, sobre todo, evaluar el tamaño de las malezas para actuar a tiempo y lograr respuestas efectivas en su control.

En Argentina, dos de las principales malezas gramíneas que pueden afectar los cultivos de trigo son el Raigrás anual (Lolium multiflorum) y la Avena loca o fatua (Avena fatua).

Lolium multiflorum 
El raigrás anual (Lolium multiflorum), perteneciente a la familia de las poáceas, es una maleza problemática, especialmente en los cultivos de cereales de invierno. Presenta varias características que lo convierten en una maleza de gran importancia: su capacidad para producir semillas en gran cantidad, su capacidad de cruzamiento, su alta adaptabilidad al ambiente y su polinización anemófila. Además, manifestó el primer caso de resistencia múltiple registrado en Argentina, con resistencias demostradas al glifosato, a los inhibidores de la ACCasa (graminicida diclofop-methyl), al glifosato + inhibidores de la ACCasa (pinoxadem), al glifosato + inhibidores de la ALS (iodosulfurom, piroxulam), y al glifosato + Inhibidores de la ALS (iodosulfurom, piroxulam) + Inhibidores de la ACCasa (Cletodim).

Avena fatua 
Por su parte, la avena guacha es otra maleza problemática en los cereales, y en los últimos años se ha demostrado resistencia a Inhibidores de la ACCasa (graminicidas clodinafop-propargyl, diclofop-methyl y fenoxaprop-P-ethyl). La competencia de esta especie se centra en que luego de 22 días desarrolla mayor área radicular que el trigo, afectando los rendimientos a finales del cultivo, si su densidad supera las 150 plantas por m2.

Las resistencias de estas gramíneas a estos principios activos resaltan la importancia de implementar estrategias de manejo integrado de malezas, como la rotación de herbicidas con diferentes modos de acción, el control mecánico y el manejo preventivo. También es fundamental realizar un monitoreo constante para detectar tempranamente la presencia de biotipos resistentes y tomar medidas de control adecuadas.

La importancia de postemergentes selectivos
El uso de herbicidas que admiten ser aplicados sobre el cultivo en etapas tempranas del ciclo arroja los mejores resultados orientados a mantener intacto el potencial de rendimiento alcanzable en cada ambiente.

La aplicación postemergente de herbicidas selectivos en trigo es una de las herramientas más fuertes contra el efecto competitivo de las malezas.

Durante el ciclo de cultivo, ocurren cambios en la morfología y en la actividad del meristema apical de crecimiento, lo que determina etapas vegetativas y reproductivas. Estas etapas definen estados que se ven afectados de manera diferente según la susceptibilidad de los cultivares a los tratamientos químicos, pero que, en general, permiten establecer una “ventana de aplicación” con el menor impacto en los componentes del rendimiento. Es importante tener en cuenta que el momento más adecuado para aplicar herbicidas postemergentes, es en presencia de malezas pequeñas y cuando el cultivo se encuentre en los estadios de desarrollo adecuados. El rango de mayor tolerancia de los cultivos de trigo y cebada a herbicidas se encuentra desde macollaje (a partir de la aparición de la tercera hoja), hasta la aparición del primer nudo de encañado.

En el caso del control de gramíneas difíciles como rye grass y avena fatua, existen algunas alternativas del grupo de herbicidas, las ACCAsa y ALS, los cuales cuentan en su formulación con algún protector que otorgue selectividad para el cultivo.

No es suficiente rotar modos de acción en forma exclusiva, sino que se debe combinarlos para evitar la generación de resistencias y estimular al crecimiento rápido del cultivo, para lograr lo antes posible un sombreado que inhiba el nacimiento de nuevas plántulas. Las mezclas permiten aumentar el espectro de control que logran los principios activos en forma individual. Por lo tanto, lo más recomendable es alternar distintos modos de acción (MOAs).

Frente a este escenario, la firma Gleba llegó al mercado con Braiton, un herbicida graminicida postemergente y selectivo para el cultivo de trigo. Su acción es sistémica, lo que le permite llegar rápidamente a los puntos de crecimiento de las malezas, ya que se mueve tanto hacia arriba como hacia abajo en la planta. El herbicida actúa específicamente en los centros de crecimiento de las malezas, afectando los tejidos meristemáticos en el tallo, la base de las hojas, las raíces y las yemas subterráneas.

Después de la absorción, en el interior de las gramíneas sensibles se transforma en derivado ácido activo que es transportado a las zonas meristémicas de la planta. El lugar de acción es la acetil-coenzima A carboxilasa cuya inhibición altera la biosíntesis de los ácidos grasos indispensables para la formación de las membranas celulares, bloqueando el crecimiento de las gramíneas sensibles en 48 horas.

En general, cualquier condición que favorezca la actividad de las malezas también favorecerá la actividad del producto. Esto significa que un crecimiento activo de las malezas, temperaturas adecuadas, humedad favorable y buenas condiciones de crecimiento favorecerán la eficacia de en el control de las malezas gramíneas.

La combinación de Clodinafop-Propargil + cloquintocet-mexyl ofrece un eficiente control en post-emergencia de gramíneas en los cultivos de trigo. Inclusive, conociendo el registro especifico de cada región en lo referente a tolerancias o resistencias, combinar el Braiton con pinoxaden, garantiza un control eficiente protegiendo las tecnologías disponibles selectivas para trigo.

Eduardo Grognett, gerente de desarrollo para Gleba, recomienda: “es fundamental basarse en los registros históricos según cada zona, tanto de las resistencias o tolerancias demostradas, como de los principios activos utilizados. La combinación de activos selectivos es la mejor estrategia para combatir gramíneas en trigo, protegiendo las tecnologías disponibles.”

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