Congreso de Trigo: La visión holística de Mohan Kohli

Con más de mil asistentes y de manera virtual, se realizó el Congreso Nacional de Trigo que convocó a especialistas nacionales e internacionales del cultivo en la ciudad bonaerense de Tres Arroyos.

Del acto de apertura, participaron Julián Domínguez –ministro de Agricultura de la Nación– y Susana Mirassou –presidenta del INTA–, entre otros referentes.

Bajo el lema “Calidad y Sustentabilidad”, se realiza hasta hoy, jueves 30 de septiembre, en la ciudad bonaerense de Tres Arroyos el IX Congreso Nacional de Trigo que convoca a más de mil participantes, además de referentes nacionales e internacionales del cultivo.

En su discurso, Julián Domínguez –ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación– no dudó en destacar la importancia del cereal para el país y declaró: “El trigo trasciende las fronteras de nuestro país” y subrayó: “El altísimo valor estratégico que tiene el trigo como un valor cultural y el compromiso que sienten las familias argentinas cuando reciben su pan y los alimentos elaborados por el trigo”.

Por su parte, la presidenta del INTA, Susana Mirassou, agradeció todo el trabajo realizado por la comisión organizadora y sostuvo que “cultivado en gran parte del territorio argentino y con gran importancia para la economía nacional, este destacado cereal de invierno responde positivamente a la aplicación de tecnología, tanto de insumo como de manejo”.

“Este es  un Congreso de mucha relevancia, con más de 180 trabajos que abordarán las temáticas de los ejes de cambio climático, el aumento de la productividad con foco en la calidad, la importancia de la sustentabilidad en los sistemas productivos y el avance en la protección de los cultivos”, agregó Mirassou.

A su turno, Carlos Parera –director nacional de INTA– agregó: “Sabemos que el trigo es uno de los cultivos importantes e históricos de nuestro país” y se refirió a las estimaciones que alcanzarían las 6,5 millones de hectáreas, más de 20 millones de toneladas de producción de este cereal.

 “El trigo genera mucho trabajo, mucha mano de obra y tiene un impacto muy importante en el sector agropecuario argentino”, analizó Parera,  y añadió: “El congreso es una muy buena oportunidad para intercambiar conocimientos, nuevas tecnologías y nuevos desarrollos que venimos realizando desde nuestra institución”.

También participaron de la ronda inaugural el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez; director regional del Centro Regional Buenos Aires Sur, Horacio Berger; la directora de la Chacra Experimental Integrada Barrow, Paula Pérez Maté y el intendente municipal de Tres Arroyos, Carlos Sánchez.

El encuentro que, por primera vez se realiza desde el corazón triguero de la Argentina, es organizado por la Chacra Experimental Integrada Barrow (MDA – INTA); el Centro Regional de Ingenieros Agrónomos de Tres Arroyos (CRIATA); la Municipalidad local, a través de la Secretaría de Desarrollo, Ciencia y Tecnología y el Centro Regional de Estudios Superiores de Tres Arroyos (CRESTA).

Susana Mirassou ponderó el rol del trigo por ser “cultivado en gran parte del territorio argentino y con gran importancia para la economía nacional”.

Amplio temario

El Congreso cuenta con una variada agenda en materia de exposiciones y disertaciones por parte de referentes nacionales e internacionales de trigo y otros cereales de invierno.

Con paneles de especialistas, disertaciones, exposiciones y talleres, durante la primera jornada se abordaron temas como la situación y producción de trigo en el Cono Sur, avances en ecofisiología de cereales de invierno, mejoramiento genético y biotecnología.

Además, se analizó la situación actual del alpiste, centeno, mejoramiento genético de triticale, como así también hubo presentaciones de trabajos científicos sobre protección vegetal y estrés biótico.

Entre los expositores que formaron parte de las presentaciones estuvieron Mohan Kohli, Gustavo Slafer, Jorge Dubcousky, Leonardo Vanzetti, Antonio Aguinaga y Carolina Saint Pierre.

También estuvieron en la primera jornada Cristobal Uavy, Carolina Sansolini, Marcelo Pacheco, Martín Quincke, Fernando García, Gustavo Ferraris, Juan Galantini, Fernando Giménez, Mauricio Castro Franco, Olga Penalba, Guillermo Donaire.

La visión holística de Mohan Kohli

El doctor Mohan. Kohli ofreció en el Congreso de Trigo una mirada integral sobre el mejoramiento logrado en trigo, haciendo referencia a la situación de la producción del cultivo en el Cono Sur.

En los inicios habló de la evolución productiva de los países de la zona, y recordó que la Argentina en los inicios del periodo 2011 – 2015, producía 6 millones de tn /año, llegando a unos 18 millones de tn/año para el último año de ese período. Brasil que arrancó en 2 millones de tn/año alcanzó casi los 6 millones de tn, e hizo referencia a los crecimientos promedios, logrados por Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay.

Señaló que hay progreso en todos los países. Sin embrago en esos 50 años la población también aumentó, y si se expresa esa producción en cantidades per cápita o en consumo por persona por año, vemos que Argentina también ha tenido un gran éxito, comparando entre 1971 y 2019 casi duplicando su producción.

Uruguay ha aumentado casi el 50% y Paraguay casi 100%. Y aunque incrementaron su producción Bolivia Chile y Brasil, siguen siendo importadores porque consumen mucho más de lo que producen. Y Chile es el único que ha bajado su producción, debido a que han aumentado su producción de frutales.

Producción y consumo, la Argentina casi duplicó su producción medida en esos términos

Cuando uno compara el promedio de rinde este no pasaba de los 1000 a 1500 kg/ha excepto en los casos de Chile y algunos años de Argentina.

Y es entonces cuando aparece la contribución del Dr. Norman Borlaug Premio Nobel de La Paz 1970, quien en la década del 60 comenzó a trabajar en los trigos en enanos en base a Norin 10 el gen de enanismo, en México.

Esos trigos se difundieron por el mundo debido a que tenían alto potencial de rendimiento, insensibilidad al fotoperíodo que le permitían adaptarse a distintos ambientes, y resistencia a las enfermedades, principalmente a las royas.

El mayor peso de la espiga, mayor número de flores fértiles, y el mayor indice de cosecha, son los factores que generan mayores rindes.

Argentina fue uno de los primeros países en el cono sur en liberar la variedad Marcos Juárez INTA con el 50% de su información genética de Klein Argentina Rendidor y el otro 50% de Sonora 64. Para la década del 80 los trigos enanos levantaron el rendimiento casi un 50% más comparado con el rendimiento original. Luego en Brasil se introdujeron los genes para la resistencia a los suelos ácidos con presencia de aluminio.

La Red Regional de Colaboración Libre, en seis países con 22 programas de mejoramiento, 300 a 500 líneas avanzadas por año. Desarrollaron 10.000 líneas con evaluaciones en más de 30 localidades por año y con todo ese germoplasma abierto y de libre disponibilidad, se generó un banco de datos agronómicos y de enfermedades muy grande.

Estas pruebas ayudaron a ver la estabilidad de la línea como Veery que en distintos ambientes y de menor y de mayor rinde entregaba siempre un mejor resultado. Esto generó la liberación de dos cultivares que tenían otros genes además de los genes de enanismo para mejorarlos.

Ellos fueron Veery y Bobwhite que fueron liberados como Milaleu INIA en Chile, Cordillera 3 en Paraguay, Estanzuela Cardenal en Uruguay, Chanet CIAT en Bolivia, y en Brasil como IAPAR 28, BR26 OCEPAR 18 entre otras. Igual Bobwhite fue liberado en Argentina como Don Ernesto INTA, PI Federal, Prointa Superior, Coop Calquín. En Uruguay Estanzuela. Benteveo. En Paraguay IAN 8. En Bolivia PAI Kowari.

Estas variedades ofrecieron un nuevo salto en el rendimiento y el promedio en el Cono Sur estaba llegando cerca de 2.500 kg/ha.

«Luego sigue la fase 3 donde comenzamos con la genética a través de los trigos sintéticos para resistencias a strees abióticos y bióticos, cruzas amplias, manchas foliares, germoplasma chino para fusariosis, y finalmente el germoplasma francés con mayor fertilidad de la espiga, con los trigos enanos con Noren 10 y mayor peso de los granos, y también tiene mayor indice de cosecha, recordó» el experto.

«Si vemos la evolución de los rindes promedio del cono sur de los 1.000 a 1.500 kg/ha hace 50 años, hoy ya estamos en los 3.000 o 3.200 a 3.300 kg/ha en el Cono Sur», señaló.

Ese promedio no es el único del que podemos hablar, sino que podemos también referenciar a los materiales librados en ese período, que fueron casi 1.500 variedades, cerca de 500 en Argentina, otras 500 en Bolivia, casi 200 en Chile, y un poco más de 100 en Paraguay y Uruguay.

En la actualidad en el corazón de las variedades argentinas sigue estando el germoplasma mexicano y el argentino que es la base de una gran diversidad de materiales.

La variedad tipo Nogal y Baguette 10 aparecen en su momento y llevan el germoplasma a distinto nivel y que posiblemente puede responder a lo que esta pasando en tema enfermedades en el país. Si se mantiene esa riqueza de materiales creo que la evolución en Argentina y en el Cono Sur son muy fuertes.

Manejo

No solo las variedades explican los avances, también acompaña el manejo en el logro los mejores rindes, y en ese sentido la siembra directa a partir de los años 90 colaboró mucho.

Hoy Argentina tiene cerca del 90 % de la superficie de trigo en siembra directa y al mismo tiempo en esa década de los 80 la fertilización comenzó a tomar un rol muy importante. Si vemos esa evolución en la adopción del nivel tecnológico en trigo por la gente de Argentina vemos que los que usaban poca tecnología eran un 30% a un 40%, en los últimos años esta cantidad es del 13%.

Eso nos lleva a ver la tasa de crecimiento en rinde cerca de 50 kg/ha por año en los últimos años, donde cada país experimentó un crecimiento distinto, Argentina 251%, Bolivia 215%, y Brasil casi 300%.

¿Qué nos espera en el futuro?

Por un lado, la población mundial está en aumento, y según la información hoy estamos en los 7.300 millones de habitantes y para el 2050 esperamos sumar 9.700 millones de personas.

No es solo más población la que se espera, sino que el PIB per cápita desde los 60 esta en aumento y hay un mayor ingreso de cada ciudadano, lo cual permite que pueda comer más. Por ende, hay mayor consumo de alimentos per cápita. Y ese aumento de consumo en calorías no hay duda que deberá venir de mayores rindes de los cultivos.

Desde FAO explican que el rinde actual cercano de 3 tn/ha, tiene que aumentar en los próximos años a 4 tn/ha y que además, ese incremento deberá producirse en condiciones climáticas cambiantes. Asimismo, debido a su mejor ingreso, la gente demandará alimentos de calidad para su salud.

La producción mundial de trigo aumenta pero la superfice destinada a la producción permanece constante. Se hace más eficiente el uso de los recursos.

Los tres factores que enumeran en la gráfica se lograrán a través de la biodiversidad. Es decir mayor productividad, el uso del agua más eficiente, mejor uso de la radiación, mayor eficiencia en el uso de los nutrientes, protección de las enfermedades, alimentos de la calidad deseada.

El cambio climático genera más incidencia de enfermedades como fusariosis de espiga o piricularia, factores que antes no molestaban tanto como ahora. Se daban ataques cada siete o cada diez años, en tanto que ahora es cada dos años.

Afortunadamente hay ejemplos exitosos en los que se ha logrado esa diversidad como en centeno y su adaptación a las regiones marginales, resistencia a roya de la hoja, oídio, manchas foliares. En agropiro también se han logrado mejoras en las aptitudes fisiológicas, como mejores rendimientos, resistencia a royas, a fusariosis, a manchas foliares.

En trigo resistencia a la piricularia y en Leymus racemosus (centeno silvestre) se aislaron genes para la inhibición biológica de la nitrificación (BNI – inhibición biológica de la nitrificación). Son trigos que pueden producir mejor, con menor emisión de gases de efecto invernadero.

Por otro lado se mejora la calidad industrial y nutricional con el mejor contenido de hierro en trigos biofortificados, (40% de hierro más en sus granos) con mejor calidad de uso, más nutritivos, libres de micotoxinas, que se presentarán con mayor frecuencia debido al cambio climático, y por ende habrá que intensificar las acciones orientadas a lograr su control.

«Todo es posible por la revolución biotecnológica, la mecánica y la informática que nos dan las herramientas para hacer lograr todas estas mejoras», dijo.

 “Y como anteriormente los mejoradores nos habíamos integrando con los fisiólogos, los patólogos, con los agrónomos, ahora deberemos integrarnos con los bio tecnólogos con la gente de la mecánica, con la gente de la bio estadística, eco fisiología, para producir nuevas variedades de una forma más eficiente”, señaló.

La biotecnología también nos ha dado el trigo transgénico, con tolerancia a la sequía con HAhb4 con el gen introducido en el trigo Algarrobo. Desde que el trigo fue decodificado hace 3 o 4 años, el desarrollo de marcadores, la clonación de genes, edición genética, descubrimiento de nuevos genes, han avanzado en forma abismal.

Se han logrado avances gigantescos como por ejemplo la clonación del gen Ta OGT1 para rendimiento por investigadores de Oklahom State University en USA 2021. O la clonación del gen Lr67 resistente a royas y oídio en el el CIMMYT, de México. Otro ejemplo de avances en tecnologías aplicadas en el mejoramiento es el fenotipeado de alta calidad basado en NDVI que mejora la eficiencia de selección.

Otro ejemplo, es la selección genómica de trigo en CIMMYT con uso del valor estimado de mejoramiento genómico (GEBV) para líneas seleccionadas, que resulta eficiente en el descarte de trigos pobres. Es decir, lo que descarta un mejorador, la selección genómica también lo hace. Son métodos de mejoramiento que aceleran procesos de selección.

«Hay mucho por hacer no hay soluciones mágicas y el trabajo de campo seguirá siendo importante», sentenció.

«El Dr. Borlaug hasta sus últimos trabajos, consideraba pendiente lograr la transferencia de la resistencia de roya de la hoja del arroz, y el segundo sueño que él tenía era lograr la fijación de nitrógeno en trigo», dijo.

Y por mi parte, dijo  el Dr. Kohli, agrego la resistencia a la helada y la resistencia a fusariosis. Para finalizar, recordó las palabras de Dr.Borlaug “Para producir alimentos hay que salir de las oficinas entrar al campo ensuciarse las manos y transpirar. Es el único lenguaje que entienden las plantas”.

Fuente: Portales Opción Rural y del suplemento Clarín Rural del diario Clarín

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