Con un bioactivador natural logró la solución para sus lotes de suelo sódico

Una productora de Rufino cuenta cómo logró mejorar, tras 10 años de pruebas, la performance de implantación y rendimiento en campos salinos gracias a un bioactivador de suelos de origen natural.

Mariel Chemini es productora agropecuaria y su campo, San Antonio, se encuentra al este de la ciudad de Rufino, en el sur santafesino. No se trata de una zona sencilla: son lotes con problemas de profundidad y sus suelos se caracterizan por tener alta presencia de sodio, condiciones que dificultan una óptima implantación.

En una región donde las precipitaciones oscilan entre los 700 y 1.000 milímetros (exceptuando este año de sequía extrema), Chemini maneja su campo en un esquema de rotación de cultivos con planteos de trigo/ soja/ maíz.

Considerando las características de los ambientes, siempre apostó primero a una gramínea por sus buenos resultados de rendimiento. Sin embargo, “desde hace 10 años venimos haciendo gramíneas y continuamente teníamos sectores del lote con problemas de implantación y, por ende, de rendimiento”, confiesa.

Ante este escenario, y mediante la asesoría indicada, puedo encontrar una solución gracias a un bioactivador de suelos de origen natural, constituido por ácidos húmicos al 50% derivados de la Leonardita, que comercializa la firma UPL en Argentina.

“Se trata de una herramienta de manejo agronómico que no va sola sino de la mano con otras prácticas”, remarcó Franco Herranz, representante de firma, al tiempo que puntualizó: “La dosis recomendada para estos lotes va de 30 a 60 kg/ha, dependiendo del diagnóstico del asesor y tomando en cuenta los análisis de suelo correspondientes”.

El producto aplicado en el campo San Antonio, denominado Humiplex 50G, tuvo como objetivo mitigar el efecto de las sales sobre las raíces y generar una mayor disponibilidad de nutrientes para mejorar la implantación y el establecimiento de los cultivos. “Buscamos un mayor desarrollo de raíces y de biomasa área del cultivo para mejorar año a año la productividad del lote”, explicó Herranz.

Para sistematizar la experiencia y comparar los resultados, hicieron un ensayo con tres muestras.  En la primera, aplicaron una dosis de 40 kilos de Humiplex con 20 kilos de MAP (Fosfato Monoamónico). Al lado, en la segunda muestra, sólo usaron MAP. Y la tercera, con 40 kilos de Humiplex 50G y 40 kilos de MAP.

“Los resultados fueron óptimos en la zona más complicada del lote”, resume Mariel Chemini, quien no duda en recomendar el producto. “El óptimo desarrollo de las plantas en las zonas difíciles está a la vista; no se ven diferencias con los ambientes de mayor potencial del lote”, pondera.

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