Clima: Eduardo Sierra fue el vocero de noticias no muy buenas

Debido al enfriamiento de los mares que rodean al Cono Sur, las precipitaciones seguirán siendo escasas en la mayor parte del área agrícola, “aunque se observarán algunos focos localizados de tormenta”, en el corto plazo, indicó el experto Eduardo Sierra.

En lo que hace a las reservas hídricas de los suelos, aunque la mayor parte del área agrícola comenzó la campaña 2006/2007 en buenas condiciones, las elevadas temperaturas, que han venido registrándose durante los lapsos cálidos de las últimas semanas, ya consumieron parte de las mismas.
Por lo tanto, debe tenerse en cuenta que la disminución de las lluvias, prevista para las próximas semanas, esto hará crecer los  focos de sequía que se observan en varias zonas del área agrícola, como por ejemplo:
*El sudoeste de Santiago del Estero y el noroeste de Córdoba seguirán presentando condiciones de comienzo de sequía.
*El centro de Formosa y el Chaco pasarán a registrar un estado entre regular y comienzo de sequía.
*El foco de sequía que afecta al sudeste de Corrientes y al nordeste de Entre Ríos se aliviará un tanto debido a las precipitaciones que se producirán en sus cercanías.
*El centro-sur de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires recibirán un leve alivio, pero su situación hídrica seguirá bajo lo normal.

Lluvias escasas para el invierno y primera parte de la primavera
Si bien todavía no hay consenso entre los especialistas de las Ciencias de la Atmósfera, existen varios indicadores que apuntan a favorecer el desarrollo de “La Niña”, en el mediano plazo.
Los vientos Alisios que, al fortalecer la corriente marina fría de Humboldt,  constituyen el principal factor formador de “La Niña”,  se encuentran notablemente acelerados.
Debido a la causa anterior, la margen americana del Océano Pacífico Ecuatorial se encuentra en condiciones inferiores a lo normal, que indican un temprano crecimiento de “La Niña” que, de continuar la actual tendencia, podría extender la influencia del fenómeno hacia el resto del Océano Pacífico Ecuatorial.
Aunque el estado hídrico general del área agrícola argentina es bueno, subsisten algunos focos de sequía importantes (Centro y Sur de La Pampa, sudoeste de Buenos Aires, sudeste de Corrientes y nordeste de Entre Ríos) que indican que la normalización de las precipitaciones no fue del todo completa.
”Aunque la situación todavía no se encuentra bien definida, es aconsejable no desechar  un anuncio hecho por un organismo de la talla del Climate Prediction Center, por lo que será imprescindible mantener una celosa vigilancia a fin de detectar tempranamente cualquier indicio de que el fenómeno pudiera estarse aproximando”, indicó Sierra.
Además, deberá tenerse en cuenta que, aún en condiciones neutrales, es probable que, a partir  de Mayo, el enfriamiento estacional del continente ponga fin a la posibilidad de lluvias, brindando condiciones secas y frías. Por lo tanto, las zonas que no hayan repuesto sus reservas para ese momento, comenzarán la campaña en condiciones deficitarias.
Por esta causa, es probable que, con o sin “La Niña”,  la segunda parte del otoño y la mayor parte del invierno 2006 experimenten lluvias escasas, que serán acompañadas por fuertes oscilaciones térmicas. Los vientos del norte darán lugar a lapsos prolongados con temperaturas superiores a lo normal, que serán interrumpidos, en forma abrupta, por cortas pero intensas irrupciones de aire polar, provenientes de la Patagonia, que darán lugar a otoñales heladas tempranas y a heladas invernales de alta peligrosidad.
En lo que hace a los cultivos invernales, en las zonas que comenzaron la campaña con buenas reservas, el buen arranque, provisto por la humedad, mitigará las consecuencias de una posible falta de humedad durante el invierno y la primera parte de la primavera. En las que comiencen la campaña con reservas escasas, el comportamiento de los lotes se verá muy resentido por la escasa probabilidad de recibir precipitaciones durante la temporada otoño-invernal.
Aunque todavía es muy temprano para sacar conclusiones definitivas, el posible desarrollo de un episodio de “La Niña” tendría consecuencias negativas sobre la próxima cosecha gruesa, afectando en forma diferencial a las principales especies estivales.

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