Chaco: La soja también se siembra en invierno

Rogelio Fogante y otros productores del grupo La Redención-Sofro acaban de cosechar 400 hectáreas del cultivo con un rinde de alrededor de 4000 kg

""Mientras otros productores tienen en este momento sus sojas en etapas vegetativas, Rogelio Fogante puede decir tranquilo que ya cosechó. A 170 kilómetros de Resistencia, en la zona de General San Martín-Presidencia Roca, eso es precisamente lo que ha venido haciendo desde el 6 pasado en unas 400 hectáreas que arrojaron rindes en secano de alrededor de 4000 kilos por hectárea. Se trata, en realidad, de un resultado sobre casi 5000 hectáreas que se terminarán de recolectar en los próximos días con la oleaginosa.

Este año, después de una primera experiencia en 2005 con 200 hectáreas que rindieron 3200 kilos, Fogante y otros integrantes más de La Redención-Sofro (Héctor Cecci, Claudio Romero y Marcos Rodrigué), decidieron apostar fuerte por lo que se perfila como una alternativa más para la agricultura en el Norte: la soja de invierno.

"Para nosotros, esta es la primera campaña con esta estrategia de soja de invierno; la anterior fue un indicador (de lo que se podía hacer en este cultivo)", comentó el productor agrícola. Ahora bien, ¿en qué consiste la soja de invierno? A grandes rasgos, se resume en un cambio en la manera de producir la oleaginosa. En este sentido, en vez de utilizar las fechas de siembra convencionales de primavera para la región, de fines de septiembre/octubre, en este caso se comenzó a sembrar soja a partir del 20 de julio pasado. Sólo entre julio y agosto se implantaron unas 4700 hectáreas. No obstante ello, toda la siembra de soja en el campo incluyó más de 5000 hectáreas. Para ello se sembraron unas 3000 hectáreas con las variedades de Don Mario 5.8 i (ésta es la que ya cosechó con rindes de alrededor de 4000 kilos), 5.5 i y 5.2i; 1800 hectáreas con la A 4910, de Nidera; otras 460 hectáreas con la Champaquí 570, de AGD, y 160 hectáreas con la variedad RAR 516, perteneciente al criadero Santa Rosa. El distanciamiento entre hileras utilizado ha sido 35, 42 y 52 centímetros.

Sin dudas, el broche de oro fue el rinde de alrededor de 4000 kilos (eso produjeron, por ejemplo, las sojas DM 5.8), que superó las expectativas del productor. "Este rinde se ubica, inclusive, un 40% por arriba de la siembra convencional de octubre en la zona", remarcó Fogante. Aquí hubo lugar para otra sorpresa: la mitad de un lote de 80 hectáreas superó en los últimos días los 5000 kilos.

Con una soja que se hizo en secano, una de las claves estuvo en el agua para el cultivo. En una zona donde las precipitaciones anuales rondan, como media, los 1200 mm, la oleaginosa recibió en su ciclo 410 mm. Al momento de la siembra había unos 120 mm de recarga en el perfil.

Como en invierno y parte de primavera la demanda ambiental no es tan alta como en el verano, la lluvia registrada se trató de una cifra óptima. El mismo período crítico del cultivo, que fue desde mediados de octubre a mediados de noviembre, estuvo acompañado de una buena oferta de agua.

Ahora bien, ¿cuál es el objetivo de fondo de Fogante en cuanto al desarrollo de esta alternativa? "El objetivo es encontrar un sistema de rotación en la cual podamos hacer cultivos rentables y, a la vez, darle más sustentabilidad a la producción, con cultivos de cobertura y gramíneas en forma intensiva", dijo. En rigor, después de la soja ya cosechada y de la que está en ese camino viene algo más. "La idea es cosechar en diciembre (a la soja) para entrar con una gramínea, sembrando a fines de diciembre y comienzos de enero un sorgo, un maíz o, ya en febrero, un trigo", comentó. Entra a jugar así el doble cultivo en un año.

Lo llamativo de esta experiencia es cómo se les ocurrieron al productor y a los técnicos que trabajan con él sembrar soja de invierno. La explicación parece bastante simple. "A nosotros las cosas se nos ocurren cuando recorremos los campos", expresó. "¿Por qué no hacemos una soja lo más temprano posible?", se interrogó en una de esas recorridas.

La soja de invierno, que tuvo según los lotes antecesores como maíz, sorgo, trigo de verano y hasta otra oleaginosa, no se fertilizó (en los suelos hay entre 60 y 80 ppm de fósforo, aparte de 3/3,5% de materia orgánica) y sufrió menos ataques de plagas que las siembras convencionales del cultivo; también fue leve la presencia de enfermedades.

Lo que viene
De cara a la próxima campaña de soja de invierno, Fogante quiere ir por más, experimentando en el manejo agronómico de esta alternativa. Entre otras cosas, piensa tanto en acortar como en alargar ciclos, "probando", como aclara. 
¿Qué lograría acortando, por ejemplo, con un grupo IV largo? Tal vez, una mayor reserva de agua para el cultivo siguiente a la oleaginosa. Por el contrario, el alargamiento del ciclo tendría sentido si existiera una mejora en el rendimiento.

Hoy su soja más corta es la A 4910, en tanto que la más larga se trata de la DM 5.8i.

Otra idea más es tratar de aumentar la superficie de siembra en julio. Este año, fue un 10%, pero la intención ya es saltar a un 20/25 por ciento. "Para la próxima campaña esperamos tener más superficie sembrada más temprano para cosechar a principios de diciembre", señaló. En diciembre tendría que lograrse prácticamente toda la recolección. 
El plan actual no está exento de riesgos, y allí aparecen las heladas. En este sentido, la soja que se empezó a cosechar (la que fue sembrada desde el 20 de julio) recibió una helada durante los primeros días de septiembre, lo que ocasionó un "quemado" de dos de las cuatro hojas verdaderas. No obstante ello, "la planta se recuperó y está rindiendo 4000 kilos".

Estrategia integral
Como la experiencia no se agota con la soja de invierno, Fogante y los otros miembros de La Redención-Sofro están proyectando una estrategia más integral. La idea es lograr una rotación que combine rentabilidad con sustentabilidad. La estrategia es dos cultivos por año, siempre con una soja y alguna gramínea. 
Por ello, para detrás de la soja de invierno ya está diseñada una secuencia de cultivos. La intención es que las sojas más tempranas vayan a sorgo granífero; las intermedias, a maíz, y que las más tardías lleven a un trigo de verano. En julio pasado, Fogante cosechó un trigo de verano que rindió 3000 kilos sin que recibiera nada de fertilizantes.

Al término del plan de siembra para las gramíneas, en el campo deberían quedar unas 500 hectáreas de maíz, 2500/2600 de sorgo y 2000 de trigo de verano. Aunque la soja no se fertilizó, el programa sí contempla ahora aplicaciones para estos tres cultivos. Hay muchas expectativas de que el trigo de verano pueda rendir más que 3000 kilos con el agregado de nitrógeno. 
Lo que está claro es que los planes se hacen pensando en la soja. Precisamente, por esto se va a probar hasta dar con los ciclos de sorgo y maíz que mejor encajen en la rotación. Aquí el objetivo clave es que después de las gramíneas quede excedente de agua para la próxima soja de invierno.

Con este propósito, en el campo se va a realizar un estudio del consumo de este recurso para ajustar el ciclo de los cultivos que siguen a la oleaginosa. "Queremos buscar el mejor equilibrio de agua para que haya buenos resultados tanto en las gramíneas como en la soja", argumentó el productor. Rodolfo Gil, especialista del INTA Castelar, va a ser el encargado de ese estudio.
En la soja cosechada, la oleaginosa rindió entre 7 y 10 kilos de grano por cada milímetro de agua consumido, en total. Por eso se considera importante que el cultivo antecesor deje agua para contribuir al rendimiento de la soja posterior. "Queremos ver cuál puede ser el antecesor de verano más adecuado para que, como gramínea, anteceda a la soja de invierno", finalizó Fogante.

Una opción para varias zonas del Norte
La experiencia de soja de invierno que Fogante y otros integrantes de La Redención-Sofro están llevando adelante en la zona de General San Martín-Presidencia Roca, frente a las costas del Río Bermejo, tiene potencial para expandirse más allá de esta región.
"Hay áreas del norte del país que permiten hacer esto", comentó Fogante. Concretamente, hay posibilidades de desarrollo de esta alternativa en las zonas centro-este del Chaco y centro-este de la provincia de Formosa. La soja de invierno también se podría explorar en la Mesopotamia. Es una oportunidad más.
Vale recordar que en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, hacen dos producciones de soja por año, una de ellas con siembras de invierno.
Sea en una u otra región, la clave es que el régimen de lluvias permita no sólo la soja de invierno, sino también el doble cultivo.
¿Y qué posibilidades hay para la soja de invierno en plena pampa húmeda? Por lo pronto, aparecen dificultades por el lado de las heladas intensas.

Aporte genético
Aparte del mismo potencial de desarrollo de la soja de invierno en el Norte, otro aspecto interesante se refiere a la genética utilizada hasta el momento para este emprendimiento.
En este punto, lo llamativo es que no se trata de una genética especial, sino de sojas que ya se utilizan para las denominadas siembras de primavera.
"Estas sojas ya andan para las regiones del centro-norte del país. Lo que nosotros hicimos fue pasarlas a una condición de invierno donde han mantenido su adaptación", señaló.
Si bien estos materiales se adaptan bien a este planteo, Fogante igual cree que se podría seguir con la mejora genética. Se trata de una tarea para los semilleros que, además de la soja, podrían incluir a los cultivos que deberían seguir a la oleaginosa.
Esto tiene una justificación: el productor quiere que funcione tanto la soja de invierno como la gramínea siguiente de verano. "Nosotros estamos buscando que nos cierre bien todo el circuito del doble cultivo", indicó.

Por Fernando Bertello – Publicado en el diario La Nación ( www.lanacion.com.ar )

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio

Suscribite

Recibí en tu correo nuestro newsletter semanal de noticias.

Verificado por MonsterInsights