Aumentando eficiencias para bajar la Huella de Carbono

Muchas veces se cree que en la ganadería de carne, la avicultura y la producción porcina o de lácteos si es intensiva es peor para el medioambiente que si fuera extensiva y no siempre esta afirmación es correcta.

La Dra Jude Capper investigadora Inglesa, ha trabajado mucho en este tema y sostiene que cualquier sistema de producción de carne o leche puede ser sustentable, pero depende de cuán eficientes sean.

Desde la Fundación Producir Conservando publicaron un artículo sobre estos resultados, según el estudio de Capper, en donde remarca que la lechería americana entre 2007 y 2017 aumentó mucho la productividad y necesitó en el 2017 el 75% de los animales, 83% de la comida, 70% del agua, 79% de la tierra y generó el 79% del estiércol que se utilizaba en 2007 para producir un litro de leche.

De esta forma la huella de carbono por litro se redujo un 63 % entre 1944 y 2007 y un 19% desde 2007 al 2017. Esto fue solo posible mejorando la productividad, aumentando eficiencias.

En estudios que la doctora Capper realizó en Inglaterra vio que la diferencia en emisiones de CO2 por kg de carne vacuna producida, que había entre productores eficientes y no eficientes llegaba al 700%.

En los últimos años la incorporación de tecnología en los sistemas ganaderos y lecheros ha ayudado a mejorar rápidamente la productividad. Herramientas que facilitan las tareas diarias como puertas apartadoras, sistemas de gestión animal, collares de detección de celo y rumia entre otras cosas han hecho que los productores que las usan puedan cada día producir más litros por animal sin aumentar el consumo diario de alimento. Hay muchas áreas que el productor puede manejar para aumentar eficiencias, como la genética, nutrición, calidad de forrajes, confort animal, salud, reproducción, etc. Mejoras en cada una de esas áreas disminuyen la huella de carbono por unidad producida.

Lograr un excelente confort animal es central si se busca eficiencia productiva. Una vaca no produce lo mismo si descansa o no, si tiene sombra y aspersores o no o si tiene buen agua o no. Las diferencias productivas pueden ser muy grandes. Cuando la vaca se encuentra bajo estrés térmico no tiene la capacidad de convertir alimento en leche eficientemente. Es por esto que muchos tambos cuentan con áreas de refrescado y ventilación para ayudar a los animales a bajar la temperatura corporal y así llegar a conversiones cercanas a 1,5 litros producidos por Kg de alimento. Es importante también que los animales tengan un lugar cómodo y limpio para acostarse a descansar y rumiar con acceso libre a agua limpia y fresca para tomar.

Cada medida de manejo que implementemos que mejore la salud, nutrición, reproducción, confort o genética de nuestros animales impactará fuertemente en la producción individual mejorando la eficiencia de conversión de alimento en leche o carne y disminuyendo la huella de carbono por unidad de producto.

Tan importante como trabajar en reducir la huella de carbono por unidad de producto es disminuir la huella de carbono total del sector. Tenemos que trabajar para producir cada día mas carnes y leche, emitiendo menos por unidad de producto y menos como sector.

Hay tecnologías en estudio como el 3-NOP (aditivo que va en las raciones para vacas lecheras) que están logrando bajar las emisiones totales por animal vía metano cerca del 35%. Es solo cuestión de tiempo que esta y otras tecnologías similares lleguen masivamente al mercado para lograr no solo mejorar la huella de carbono por unidad de producto sino también disminuir la huella total del sector en su conjunto.

No olvidemos que el carbono de la atmósfera aumenta o disminuye como resultado de un Balance (Emisiones – Fijaciones). Es importante disminuir las emisiones y también potenciar la fijación de carbono que ocurre en los sistemas productivos.

Un sector que fija mucho Carbono en el suelo por medio de las raíces como puede ser el forestal, agrícola o ganadero tranquilamente puede tener un balance de carbono positivo (fija más carbono del que emite).

En un mundo que demanda cada día más proteína animal, la única forma de abastecer esa demanda es de manera sustentable con el ambiente. Esto lo lograremos produciendo cada día más por animal y con menos recursos, emitiendo menos por unidad de producto como sector y fijando la mayor cantidad de carbono posible para que el resultado sea un balance de carbono neutro o negativo, que saque carbono de la atmósfera y evite así el calentamiento global.

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