Alerta en el NEA por la aparición del picudo de la soja

La campaña sojera que se transita ha tenido muchas variables inéditas, no solo por la pandemia o la falta de lluvias, sino también por la aparición -en una etapa clave- del picudo de la soja, encendiendo la alarma para el cierre de la campaña y las próximas.

“Esta es una campaña atípica, en lo que es el picudo grande de la soja”, confirma la ingeniera Macarena Casuso de INTA Las Breñas, quien comentó la presencia del insecto, en nuestra zona se detectó la en marzo 2016-2017, sin mayores daños. “De ahí en adelante lo veníamos viendo al final del cultivo.  Este año tuvo un comportamiento diferente”, afirmó.

Generalmente, el macho del picudo de la soja deshilacha la planta, y la hembra deposita huevos en el tallo.

“Coincidió el pico poblacional de emergencia del cultivo, y condiciones ambientales, para que aparezca desde arranque. Ocasionó daños en diferentes lotes, que van desde el sudoeste a Quimilí”, indicó

Casuso explicó que si bien no obligó a resembrar lotes, si ocasionó necrosis en algunas partes de las plantas y se observaron plantas quebradas, lo que es la característica especial del picudo.

“El macho lo que hace es justamente raspar o deshilachar la planta, y cuando monitoreamos vemos la planta quebrada, en el caso de la hembra, en el tallo deposita el huevo. Esto en la primera etapa del cultivo. En una etapa más tardía, se debilita la planta puede quebrarse incluso con el viento”, describió.

Prevención y monitoreo
Respecto a los trabajos que se llevan adelante para morigerar el daño, Casuso comentó que se están haciendo Lo aplicaciones de borde, y con eso se mantuvo la plaga a raya. “Es muy importante, a partir de ahora, el uso de cura semilla y la rotación de cultivos. La soja es uno de los opiantes principales de este cultivo, como los porotos y leguminosas”, alertó.

 “Este insecto tiene picos de emergencia desde noviembre, y depende de la zona, puede extenderse hasta febrero. En su último estadio larval (son cinco)  pasa al suelo y allí está un año, se transforma en pupa y emergen los adultos, generalmente cuando hay precipitaciones. Por lo cual hay que tener cuidado cuando se siembra y con el monitoreo constante para mitigar el ingreso del insecto al lote”, advirtió

“De ahora en más hay que ver cómo va a evolucionar la plaga. Previo a la campaña monitorear larvas y pupas para ver la densidad que hay en la parcela, para tomar la decisión de poner o no cura semilla. Y después, en otras etapas, ver la población de adultos, para ver si es necesario una aplicación foliar”, agregó.

La heterogeneidad de precipitaciones marca el cierre de la campaña
 El ingeniero Gerardo Quintana, de INTA Las Breñas, quien está a cargo desde hace un tiempo de la Red de Cultivares de Soja del NEA, advirtió que será, nuevamente, una campaña marcada por la variabilidad de lluvias.

“Estamos en la etapa reproductiva de la soja, con un cultivo que se sembró mayormente en diciembre. Las sojas anticipadas, a fines de noviembre ya están empezando el llenad de granos, y estamos transcurriendo esto en una campaña con algunas dificultades”, reconoció Quintana.

“Tenemos zonas donde no llovió o llovió poco, y en otras regiones la lluvias, aunque pocas, llegaron en momentos adecuados, con lotes en muy buena condición, con un buen manejo. Esta heterogeneidad de precipitaciones nos viene marcando hace varias campañas” remarcó

Quintana advirtió que estamos en una etapa donde la falta de agua, plaga o enfermedades pueden afectar el rendimiento. Por eso en esta etapa es clave el monitoreo.

Una vez en el suelo, en un año el picudo pasa a ser adulto y el control y monitoreo se vuelve esencial.

Respecto a la superficie, el ingeniero señaló que no ha variado mucho, respecto a la anterior. “Estamos en niveles similares, en cuanto a superficie. Por otro lado, la soja en la región no ha variado significativamente su superficie, en general siempre se mantiene entre 650 o 700 mil hectáreas”, comentó.

Quintana destacó que “ha habido un mejoramiento genético en los últimos 10 años, en los cuales las variedades de ciclos cortos presentaron una mejora en la adaptación en la zona. Con buenos rendimientos y mejorando su estabilidad. El productor lo adoptó porque notó la mejora. En la región podemos superar los 5 mil kilos, en un muy buen lote”. 

Fuente: Diario Norte  ( www.diarionorte.com )

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