“Ofrecemos al mercado un malacate para 500 kilos, para embolsadora y para chimangos inoculadores de semilla. Después fabricamos un malacate exclusivo para embolsadora, y otro de 3.000 kilos de arrastre que se usa en los chimangos con cinta de gran porte. Como implemento, disponemos además de varios gatos para levantar maquinaria pesada. Un Nº 1 que es para una lanza flotante y un porte liviano, hasta 400-500 kilos, un gato de rosca trapezoidal que es de 1 pulgada y está para trabajar los 1.000 o 1.200 kilos, que ya es para un tanque de combustible, una desmalezadora y esas cosas. Fabricamos también un Nº 3 que es con caja reductora, tiene engranajes cónicos, helicoidales, que son con fundición nodular y sirve para trabajar entre los 1.800 kilos y los 2.700. Hay un Nº 4 más reforzado, tiene tornillo de pulgada y cuarto, todo montado en crapodina, en base rectangular, que también tiene caja reductora con engranaje de fundición nodular. Éste es mas o menos para el mismo porte que el anterior. Hay un telescópico también, que se utiliza para la monotolva y un Nº 5 con caja sin fin, tornillo sin fin y corona tallada a hierro”, enumeró Chiavassa cuando se le consultó sobre la gama de productos que elaboran en ASCH, nombre que lleva su empresa.
Respecto a la situación por la que atraviesa el mercado de éstos dos productos Chiavassa argumentó que “Hoy todos los gatos tiene salida, se usan para todo implemento de peso, aunque ya éste año el mercado está un poco saturado. Nosotros nos estamos volcando un poco más al accesorio que hacemos, al repuesto, porque éste si se usa mucho, debido a que casi todos son modelos universales. Hoy por hoy no me puedo quejar de éste año, si es igual firmo el contrato ya”, dijo Chiavassa, con el número a cuesta de aproximadamente 2.500 gatos vendidos en 2006.
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