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Con gran éxito se desarrolló la jornada Maíz y Soja de la Región Centro, en las instalaciones de la Sociedad Rural de San Francisco, donde asistieron alrededor de 600 asistentes y disertaron 9 expertos en maíz, soja, mercados y clima.
Tras las palabras de bienvenida de Alejandro Centeno, jefe del Inta San Francisco, de Daniel Manelli representante del Consejo Asesor de las agencias del Inta y del Ministerio de Agricultura de la provincia y de Alfredo Armando, titular de la Sociedad Rural de San Francisco, el ingeniero Ernesto Viglizzo, fundador del Programa de gestión Ambiental del Inta abrió la lista de oradores con el tema Relación cultivo-ecología-ambiente, entre el mito y la realidad.
Al término de su presentación dialogó con TodoAgro y dijo: “Recién presenté en la charla un gráfico que mostraba que países están en la zona roja, en la zona de peligro en materia ambiental, que países están en la zona amarilla, digamos, de riesgo y que países están en una zona segura, un área verde. Y argentina en estos últimos cincuenta años ha estado principalmente localizada en el área verde con tendencia a ir al amarillo y en algunos indicadores ya aproximándose al rojo”.
Resaltó que “en lo que hace nutrientes en el suelo nosotros estamos sufriendo desbalances crecientes de nutrientes, ó sea nuestra agricultura no está reponiendo todos los nutrientes que saca. En otros países la fertilización es mucho mas intensiva y en consecuencia se logran mejores balances minerales en los suelos a medida que avanza la agricultura. En nuestro caso estamos consumiéndonos los stocks, las reservas de nutri entes que tenemos en el suelo en gran parte del país, entonces ahí estamos acercándonos particularmente en caso de algunos nutrientes en una zona naranja no totalmente roja”. Citó el caso del fósforo que va a ser un elemento crecientemente escaso y por lo tanto su valor va a aumentar.
Otro aspecto a tener muy cuenta son los vaivenes en las napas freáticas y salinas por la deforestación. “En primer lugar yo mencione unas de las consecuencias de la deforestación, cuyo principal impacto es que se pierden hábitats para la biodiversidad y que se emiten mucho mas gases de efecto invernadero hacia la atmósfera a medida que van desapareciendo los bosques. Pero además tienen otros efectos más localizados, por ejemplo cuando uno deforesta y convierte ese campo en un campo de forrajeras o en un campo agrícola, la napas tienden a aumentar, tienden a subir por un efecto eco fisiológico donde las plantas transpiran menos agua, y en consecuencia las napas van subiendo. En muchas partes del mundo se ha podido demostrar que la deforestación termina conduciendo no solamente en un acenso de napas si no también en un censo de sales; y eso en un aspecto que hay que cuidar”, alertó.
El clima jugaría a favor A su turno, el ingeniero Roberto Seiler, docente de Agrometeorología de la UNRC, y actual presidente de la Asociación Argentina de Agrometeorología remarcó que “hay situaciones favorables para adelante en materia de lluvias, pero habrá que evaluar lo que pase en septiembre antes del lanzamiento de la campaña gruesa”.
Seiler llamó la atención de productores y técnicos asistentes al decir: “No se larguen con treinta milímetros, hay que calmar un poco esa ansiedad propia que tienen los productores en esta época del año y analizar la situación, ver que recuperación tenemos del agua al suelo”.
Añadió que “las altas temperaturas llegaron para quedarse el estrés térmico ya pasa a ser como un factor que amerita ser tenido en cuenta cuando uno decide estrategias agrícolas”. Sobre el particular indicó que “hace unos cuantos años atrás no se hablaba de onda de calor acá para argentina a pesar de que las teníamos. El cambio climático, el calentamiento global, creo que es un desencadenante de esto que llamaríamos situaciones extremas, entre ellas sequías intensas, inundaciones en otros lugares y periodo de ondas de calor. Es claro que hay que acostumbrarse a convivir con esto y esperarlo, porque pueden ser recurrentes”.
Hay que manejar adecuadamente los cultivos La ecofisióloga Claudia Vega quien revista en el Inta Manfredi fue la encargada de Plantear el tema Manejo de los cultivos frente al cambio climático, y sobre el particular aclaró: “Quise dejar en claro tres puntos: uno, la importancia de conocer un poco mejor el funcionamiento de los cultivos, y de esa manera hacer el link con las características ambientales, que tiene el productor. Así que hablamos un poco de la ecofisiología de los cultivos, pero después hablamos mucho sobra la importancia de conocer la calidad ambiental que tiene cada productor, que no sol o está determinada por el ambiente per se de cada localidad, sino por las prácticas de manejo”.
Vega indicó que depende qué cultivo se implante los desafíos son diferentes: “En el caso del maíz se hace necesario evaluar la diversidad de ese cultivo, hay una diversificación en fechas tempranas o en tardías. Para los ambientes en donde la calidad es más dudosa lo ideal es ser conservador, teniendo cuidado de que el ciclo de los maíces no sea tan largo. Pero donde es más complejo es con la soja, porque es una especie que tiene una regulación térmica pero también del fotoperíodo. Entonces es más complejo entender la interacción del genotipo por tipo de siembra, sumado al hecho de que hay una gran diversidad de grupos de madurez, ahí es donde es importante no solo diversificar las fechas sino el período crítico, escalonarlo durante enero-febrero, de modo que si hay estrés muy acentuado, afecte a solamente parte de los lotes que han sido manejados de determinada manera”.
Que haría Pablo Adreani si fuese productor TodoAgro invitó al experto en mercados granarios Pablo Adreani, quien cerró la jornada Maíz y Soja en San Francisco, a que describiese su estrategia agrícola en la campaña gruesa 2012/2013, si manejara mil hectáreas agrícolas, y Adreani recogió el guante. “Si logro financiamiento de las empresas semilleras, implantaría un 70% de maíz, y un 30% de soja. Y a la soja la cubriría con un contrato, y la vendo forward o futuro a 300 dólares; y al maíz cuando esté en 200 dólares abriría carpeta con un 5%. De todos modos yo pienso que el maíz va estar en los 220 o 230 dólares a cosecha, en tanto que la soja si se da bien el clima en Sudamérica va a oscilar en los 280 dólares a cosecha. Estos son los precios que va marcando el mercado”.
Respecto a los alquileres, indicó que es una locura alquilar con los precios del disponible. “Hay que alquilar al precio de la soja de la cosecha nueva y no al del disponible, porque si no directamente me fundo”. Cerró este tema diciendo que con los propietarios “hay que repartir ganancias y no rentas anticipadas”.
Adreani invitó a ser un verdadero profesional, y hacer las cosas bien tranqueras adentro, con mapas de suelos, agricultura de precisión, definición científica de la densidad, etc., aunque dijo que nuevamente “Dios es argentino y nos da otra oportunidad, ya que la suba de los mercados tapa todo el atraso cambiario”. Destacó que tres meses atrás cuando fue convocado a la jornada Maíz y Soja, estábamos tristes. “Hoy todo cambió y no se corrige con la volatilidad que aportan los fondos. Y lo que perdió EE.UU., las cerca de de cien millones de toneladas de maíz son irrecuperables, en cambio en soja si el clima viene bien en Sudamérica, podemos llegar a los 150 millones de toneladas y con ello el precio debería ir a la baja”.
En su alocución, el experto destacó que la histórica sequía en Estados Unidos abre oportunidades para otros países productores, en especial los del Mercosur y que “la de este año ya es de las peores sequías en toda la historia en Estados Unidos, superada solo por la de 1934”, aunque “en términos relativos, el daño de la sequía actual es mucho mayor que el daño producido en la sequía de 1934, pues en ese momento la producción agrícola no tenia el volumen ni la importancia que tiene hoy”. |