En el período otoño-invierno, es fundamental atender diferentes cuestiones inherentes al normal funcionamiento de las colmenas, para lograr que lleguen con la mayor fortaleza posible a la primavera, consiguiendo que despeguen correctamente e ingresen fuertes a la época de cosecha.
La colonia de abejas debe pasar el invierno y hasta principios de primavera con un número suficiente de abejas de invierno que ayuden a la reina en la postura y el cuidado de la cría, para que la colonia pueda aumentar su población hasta que llegue a su nivel máximo al comienzo del flujo principal de néctar.
Las pérdidas resultantes de colonias débiles que sobreviven al invierno, exceden en mucho a las pérdidas de colonias normales. Las colonias débiles, con reinas decadentes, con inadecuadas reservas de miel y polen y atacadas por enfermedades contribuyen a elevar las pérdidas de abejas en invierno, según un artículo elaborado por la especialista Susana Bruno.
El racimo o bola invernal - Una colonia de abejas normalmente forma una bola o racimo que se hace más flojo en temporada y más compacta en otoño - invierno. - La bola invernal se forma a partir de los 14 grados. - Las abejas del centro del racimo generan calor (temperatura interna 25 - 35 grados) y las abejas de la superficie hacen una capa aislante de 2,5 - 7,5 cm (temperatura 6 - 9 grados). - Cuando la temperatura sube por encima de los 7 grados el racimo se dilata o expande. - Cuando la temperatura baja por debajo de los grados el racimo se contrae. - El interior de la bola realiza la generación de calor (por consumo de reservas energéticas) hacia el exterior. - Por ello, es imprescindible un contacto estrecho con las reservas de alimento.
Aspectos a verificar en una colmena para su invernada - Invernar cada colonia con una reina joven de buena calidad genética. - Proveer a la colonia con reservas adecuadas de miel y polen. - Efectuar una adecuada sanidad de la colmena. - Proteger la colonia de las condiciones climáticas extremas en colmenas bien construidas. - Mantener únicamente las colonias que potencialmente puedan realizar una buena invernada.
Presencia y calidad de la reina Se deberá observar el comportamiento de la reina y sus características. Contar con una buena reina a comienzos del invierno, nos permitirá mantener un nido de cría más compacto, una población más fuerte y más resistente a enfermedades. Estas características de la población y de la reina, permiten que ésta amplíe su postura más temprano en primavera, llegando al momento de la floración con colmenas fuertes y en óptimas condiciones.
De comprobar la existencia de reinas de mala calidad o muy viejas al finalizar la temporada, se procederá a cambiarlas o bien a su fusión con otra colonia del apiario. El reemplazo de las reinas a intervalos regulares evita mantener reinas viejas en las colonias durante el otoño y el invierno.
Reservas adecuadas de alimentos El hambre es la causa principal de muerte de colonias durante el invierno. Este puede ser consecuencia directa de la escasez de alimentos (miel) o bien, ser consecuencia de un resultado indirecto, como el de que los alimentos sean suficientes pero mal distribuidos dentro de la colmena, o también que la población de abejas sea muy reducida y no alcance a los mismos.
• El consumo otoño - inverno - primaveral de miel o azúcares de una colonia varía, dependiendo en gran parte del tamaño de su población, de la cantidad de cría existente, de la entrada natural de néctar, del polen de que disponga y de las condiciones climáticas, de la latitud y la altitud. • Durante el invierno el consumo de reservas de miel es mínimo en razón de la inactividad de las abejas y la reducción o ausencia de cría. • Cuando la temperatura aumenta, la bola se hace menos compacta generando un aumento en el consumo de miel. • En primavera, el consumo aumenta a medida que crece el área de cría. El otro alimento que debe encontrarse en la colmena tanto en otoño como en invierno y al finalizar el mismo, es el polen. Una colonia debe reemplazar su población de otoño con abejas jóvenes y tener una cámara de cría activa en la época en que hay disponibilidad de polen natural (fines de invierno - principios de primavera). Cantidad de reservas energéticas • Colonias fuertes en zonas frías se estima consumen una cantidad que oscila entre los 25 a 30 Kg. de miel. • Colonias fuertes en zonas templadas entre 20 - 25 Kg. de miel • Colonias en cámaras de cría 12 a 15 Kg. • Núcleos invernados 7Kg.
Esta cantidad permitirá que las colonias se desenvuelvan bien desde fines de verano hasta fines de invierno .Proveer a las colonias en otoño con reservas adecuadas de miel, reduce los costos de mano de obra más adelante, en invierno o a principios de primavera, cuando por carecer de la cantidad de miel necesaria tengan que alimentarse de emergencia estas familias.
Sin embargo, en estos últimos años muchos apicultores cosechan toda la miel de las colmenas, de manera tal de que en este caso debe darse a las mismas un sustituto que reemplace a la miel: jarabe de azúcar, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF). Estos se suministrarán en cantidad suficiente y en el momento adecuado para que la abeja pueda transformarlo (jarabe de azúcar) y almacenarlo en los panales como reserva de invierno . De usarse jarabe de azúcar, deberá prepararse al 66 por ciento (2 partes de azúcar y 1 parte de agua) y en el caso del JMAF se usará puro (sin diluir), dentro de estos últimos el más conveniente es el JMAF 55.
Para mayor seguridad la colonia debería quedar con tantos panales de miel y/o sustituto de ella como cuadros cubiertos de abejas tenga, y éstas no deberán ocupar menos del 60% del hábitat para que el medio ambiente interno sea fácilmente acondicionado por las abejas con poco consumo durante el tiempo frío.
Cantidad de reservas de polen • Colonias fuertes (doble cámara de cría) cuatro cuadros de polen. • Colonias fuertes en cámara de cría dos cuadros de polen.
La posición de las reservas de miel y polen dentro de la colmena debe estar en armonía con el comportamiento normal del racimo de abejas en invierno. Las abejas deben poder circundar la miel o por lo menos tener amplio contacto con ésta.
Las colonias sometidas a bajas temperaturas por lapsos de tiempo muy prolongados con frecuencia padecen de hambre a pesar de tener miel en la colmena cuando esa miel es muy poca o cuando ésta se encuentra en exceso pero mal distribuida. De igual manera, una colonia cuya población es muy reducida, puede formar un racimo tan estrecho que se encuentre alejado por completo de las reservas de alimento.
Condiciones de sanidad Loque americana: deben inspeccionarse las colonias especialmente en cuanto a su presencia. El pillaje de colmenas enfermas es crítico en otoño y en los días templados de invierno, por lo que de verificarse la misma se debe proceder a su saneamiento y/o destrucción. Varroasis: el tratamiento de control para la varroasis es recomendable efectuarlo en esta época. Curas tardías o inefectivas, cuando el daño ya se ha producido ocasionan pérdidas de colonias en el invierno o bien a la salida del mismo.
Nosemosis: es conveniente efectuar la toma de muestras de abejas adultas de las colmenas y su envío a laboratorios especializados para el diagnóstico de Nosemosis. De ser confirmada su presencia en el análisis, proceder a la aplicación del tratamiento correspondiente, previa revisión y corrección de los posibles factores negativos internos que puedan estar incidiendo en la colmena y en la manifestación de la enfermedad y que puedan agravar la situación. Limpiar y desinfectar el material que provenga de colonias enfermas y/o muertas por alguna enfermedad contagiosa. Quemar los panales apolillados y acondicionar el material en depósito para evitar la incidencia de la polilla.
Acondicionamiento de la colonia Manejo del espacio interno: este debe reducirse de acuerdo al volumen que ocupe la población. Salvo que la colonia sea muy fuerte es aconsejable el uso de entretapa con abertura entre la cámara de cría y el alza melaria para aquellos productores apícolas que invernan sus colmenas de esta manera. Sin embargo muchos de ellos invernan sus colmenas en cámaras de cría.
En esta época deberá colocarse el guardapiquera para evitar la entrada de roedores al interior de la colmena.
Ventilación: la colmena a invernar debe eliminar la humedad excesiva proveniente de la metabolización de la miel por la abeja, caso contrario se condensaría sobre las superficies frías en el interior de la colmena. Esto puede lograrse por medio de la utilización de cuñas de madera o clavos entre la cámara de cría y alza o entre la cámara de cría y entretapa.
Ubicar el apiario en lugares soleados y bien ventilados, orientados al Noreste o Este (según la zona y vientos predominantes), esto mejora las condiciones del apiario desde el punto de vista sanitario en lo que se refiere específicamente a la presencia de nosemosis.
Inclinación de las colmenas hacia delante: para evitar la acumulación del agua de lluvia en el piso de la colmena.
Evitar colocar las colmenas directamente en el suelo: para favorecer la conservación del material.
Fuente: Apiportal.com.ar |